Guillermo Madero: el funcionario que obstaculizó la búsqueda de bebés y visitó a represores, ahora ascendido por Carlos Presti

La confirmación de Guillermo Madero como jefe de gabinete del futuro ministro de Defensa, Carlos Presti, vuelve a encender las alarmas en los organismos de derechos humanos. No solo por su alineamiento político e ideológico, sino por su rol directo en dos hechos gravísimos:
impedir el acceso de la Conadi a documentos clave para la búsqueda de bebés robados y su visita a represores detenidos en Campo de Mayo.

Obstaculización de la búsqueda de bebés robados

Uno de los antecedentes más significativos de Madero ocurrió en febrero de 2024, cuando, como subsecretario de Planeamiento Estratégico del Ministerio de Defensa, rechazó enviar la historia clínica que la Conadi había solicitado para avanzar en una investigación vinculada a la apropiación de bebés durante la dictadura.

El funcionario argumentó que el Ejecutivo no debía “conducir investigaciones”, desacreditando la tarea histórica de la Conadi, organismo que por décadas asistió a las Abuelas de Plaza de Mayo en la restitución de la identidad de sus nietos.
Ese rechazo fue celebrado en redes vinculadas a sectores pro-impunidad, y marcó el inicio de una ofensiva política más amplia contra el organismo.

En la misma línea, a los pocos meses, el Gobierno profundizó la embestida con acciones concretas: Patricia Bullrich calificó a la Conadi como “organismo militante” y Javier Milei eliminó por decreto la Unidad Especial de Investigación, que era la herramienta con la cual Abuelas accedía a archivos estatales esenciales para encontrar a los nietos desaparecidos.

La visita a los represores en Campo de Mayo

El otro hecho central involucra la visita que Guillermo Madero realizó el 7 de marzo de 2024 a los represores detenidos en la Unidad 34 de Campo de Mayo.
Fue una recorrida realizada junto al entonces director nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, Lucas Miles Erbes.

Si bien la cartera justificó la visita como una inspección al estado edilicio, los propios represores manifestaron entusiasmo tras el encuentro, según reconstruyó Página/12. Pocas semanas más tarde, el ministro Luis Petri expulsó de Defensa a los Equipos de Relevamiento y Análisis (ERyA), grupos que aportaban información clave para causas de lesa humanidad desde 2010. La coincidencia temporal reforzó las sospechas sobre el sentido político de aquella visita.

Madero y la ofensiva contra los derechos humanos

La trayectoria reciente de Madero se inscribe en un discurso que reivindica la idea de “memoria completa”, cuestiona los juicios por delitos de lesa humanidad y sostiene la existencia de una supuesta “industria del juicio”.

En artículos y declaraciones públicas, Madero repitió conceptos utilizados históricamente por sectores negacionistas, incluyendo:

  • críticas a políticas de memoria, verdad y justicia;
  • denuncias de “persecución” a militares condenados;
  • y cuestionamientos a la revisión de legajos dentro de las Fuerzas Armadas.

Su protagonismo en el intento de bloquear información para la Conadi fue señalado explícitamente en una denuncia del fiscal Félix Crous como parte de un “esfuerzo persistente y coordinado” para obstaculizar la preservación de pruebas de la dictadura.

La llegada de Presti y un mensaje político

Carlos Presti, designado ministro de Defensa pese a su vínculo familiar con un militar procesado y detenido por crímenes de la dictadura, eligió a Madero como su jefe de gabinete incluso antes de asumir.
Desde Casa Rosada presentan el nombramiento como el fin de la “demonización” de las Fuerzas Armadas.

Para organismos de derechos humanos y fiscales que investigan delitos de lesa humanidad, en cambio, la continuidad de Madero en un cargo aún más influyente representa un retroceso institucional y un mensaje preocupante para las políticas de memoria, verdad y justicia que hicieron de Argentina un ejemplo mundial.

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