Desde este lunes, el boleto de colectivos, el subte y las tarifas de autopistas vuelven a modificarse en el Área Metropolitana. Los incrementos oscilan entre el 4,3% y el 10%, según jurisdicción.
Mientras las tarifas de energía se actualizan en todo el país, el Área Metropolitana de Buenos Aires enfrenta además nuevas subas en los servicios de transporte y en los peajes urbanos. Desde el 1° de diciembre rigen los incrementos para colectivos porteños, líneas provinciales, el subte y las autopistas administradas por la Ciudad de Buenos Aires.
En el caso de los colectivos, los servicios bajo jurisdicción de la Ciudad aplican un aumento del 4,3%, mientras que aquellos controlados por la Provincia de Buenos Aires ajustan un 10% adicional. Con este nuevo cuadro tarifario, el boleto mínimo queda en $593,52 dentro de la Capital Federal y en $658 en el Gran Buenos Aires. De este modo, se profundiza la coexistencia de tres valores diferentes en el AMBA, ya que las líneas nacionales habían actualizado sus precios a mediados de noviembre y mantienen un piso de $494,83.
El subte también vuelve a actualizarse siguiendo el esquema mensual que combina un porcentual fijo con la evolución del índice de inflación. Desde este lunes, el valor por viaje asciende a $1.206, acercándose cada vez más al costo operativo señalado por las autoridades porteñas.
Las autopistas de la Ciudad acompañan el aumento generalizado: en horario pico, los automóviles deberán abonar $4.912,67 en las autopistas Perito Moreno y 25 de Mayo, mientras que en la Illia el peaje sube a $2.042,38. Según funcionarios locales, el ajuste busca “recomponer el atraso tarifario” tras varios meses de incrementos sostenidos en los costos de mantenimiento. También señalaron que tanto los colectivos como el subte mantienen subsidios elevados, del 70% y del 76,3% respectivamente.
Con estos cambios, el inicio de diciembre consolida una nueva ronda de aumentos que impactan de manera directa en la movilidad cotidiana de millones de usuarios, en un contexto donde la inflación continúa tensionando el poder adquisitivo de los ingresos familiares.