En una jornada cargada de definiciones, el Partido Justicialista reunió a su mesa de conducción para analizar los proyectos que el Gobierno enviará al Congreso. La oposición peronista intenta alinearse mientras avanza el armado de una propuesta económica alternativa.
El peronismo dio inicio a una serie de encuentros destinados a ordenar su estrategia frente a las iniciativas que Javier Milei pondrá sobre la mesa en el debate legislativo de fin de año. La sede nacional del Partido Justicialista volvió a ser escenario de una extensa reunión, donde dirigentes, legisladores e invitados trabajaron sobre la consigna central: impedir el avance del Ejecutivo en materia de reforma laboral, tributaria y penal.
El dato político resonante del encuentro fue la ausencia de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque no estuvo presente, la expresidenta mantuvo protagonismo debido al documento económico que recibió recientemente de un grupo de más de 80 especialistas. El trabajo, de unas 400 páginas, presenta lineamientos para un modelo productivo y federal y será distribuido entre los referentes partidarios como insumo para futuras decisiones.
Cristina Fernández destacó que el país enfrenta “una encrucijada histórica”, atravesada por cambios tecnológicos, tensiones globales y nuevos desafíos ambientales, lo que torna imprescindible construir consensos y definir un proyecto nacional sostenible.
El PJ considera que estos insumos serán fundamentales para enfrentar la discusión del Presupuesto 2026 y los proyectos del Ejecutivo en las sesiones extraordinarias previstas a partir del 10 de diciembre. Por ese motivo, el partido busca cerrar brechas internas y fortalecer su presencia parlamentaria, especialmente en un momento en que algunos gobernadores evalúan tomar distancia de Unión por la Patria para negociar en forma más autónoma con la Casa Rosada.
Aun así, la jornada dejó señales de acercamiento. Máximo Kirchner participó activamente de la reunión y, además de agradecer el respaldo hacia su madre, cuestionó el estado del país tras una década de endeudamiento y deterioro de infraestructura. Subrayó que la toma de crédito puede ser positiva si se orienta al desarrollo, pero alertó que su mala administración deriva en recortes en áreas esenciales como la educación pública y el sistema de salud.
El diputado también vinculó las actuales reformas con las medidas adoptadas después de las elecciones de medio término durante el macrismo, indicando que el Gobierno busca mayor desregulación tributaria, laboral y ambiental para favorecer sectores concentrados.
Por su parte, el senador Wado de Pedro enfatizó que el desafío no se limita a construir una oferta electoral, sino a elaborar una propuesta política integral que impulse la industria nacional y proteja el empleo. Insistió en superar el fuerte endeudamiento y en reafirmar la soberanía económica.
La conducción partidaria estuvo a cargo de José Mayans junto con Germán Martínez, Mariel Fernández, Ricardo Pignanelli y Lucía Corpacci. Durante la jornada se confirmó además que el interbloque de senadores de Unión por la Patria volverá a unificarse, un paso clave para enfrentar las votaciones que vienen.
El clima de coordinación se extendió también a los espacios sindicales. Diputados de origen gremial mantuvieron un encuentro con la CGT para evaluar una postura común frente al paquete de reformas. Este miércoles será el turno de los senadores peronistas, quienes volverán a la sede del partido para continuar con el trabajo político.
En un reciente mensaje público, Cristina Fernández sintetizó el escenario: remarcó que la crisis del país no es solo económica sino también de proyecto, e instó a definir con claridad qué modelo de desarrollo se quiere para el futuro inmediato.