La exgobernadora bonaerense confirmó su salida definitiva del PRO en rechazo a la alianza de Mauricio Macri con Javier Milei. Su incorporación a “Provincias Unidas” la posiciona dentro de un espacio que busca ofrecer una alternativa al kirchnerismo y al oficialismo libertario
La escena política argentina suma un nuevo movimiento: María Eugenia Vidal decidió abandonar el PRO, el partido en el que construyó su carrera política, para sumarse al frente de centro “Provincias Unidas”. La decisión marca un quiebre definitivo con la conducción de Mauricio Macri y con la reciente alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, el espacio liderado por el presidente Javier Milei
A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, la exgobernadora de Buenos Aires expresó su desacuerdo con la orientación política que tomó su antiguo partido y confirmó su incorporación al nuevo frente encabezado por figuras como Florencio Randazzo, Margarita Stolbizer y Emilio Monzó. El espacio también cuenta con el apoyo de varios gobernadores del interior del país que buscan construir una alternativa “moderada” frente a la creciente polarización política.
“Provincias Unidas” se presenta como una tercera vía entre el kirchnerismo y el mileísmo, con el objetivo de consolidar un proyecto federal y de consenso. En ese sentido, sus impulsores aseguran que el nuevo armado busca representar a los sectores sociales y políticos que no se sienten identificados con los extremos.
Vidal, quien fue una de las principales figuras del PRO desde su fundación y gobernó la provincia de Buenos Aires entre 2015 y 2019, había mantenido en los últimos meses una postura crítica frente al acercamiento entre Macri y Milei. La dirigente consideró que ese pacto “desnaturaliza” los valores originales de Juntos por el Cambio y diluye su identidad como fuerza republicana y democrática.
Su desembarco en “Provincias Unidas” podría reactivar su perfil político tras un período de bajo perfil y alejada de la primera línea partidaria. Según su entorno, Vidal busca contribuir a la construcción de un espacio con “diálogo, gestión y equilibrio”, que priorice la institucionalidad y la cooperación entre las provincias.
Con este movimiento, el tablero opositor vuelve a reconfigurarse. El nuevo frente intentará captar a los votantes desencantados tanto con el kirchnerismo como con la actual gestión libertaria, apelando a un mensaje de centro político y gobernabilidad.
El desafío, ahora, será comprobar si la exmandataria bonaerense logra recuperar el protagonismo que tuvo en su etapa como referente nacional de la oposición.