Nissan pone fin a su producción en Argentina y se retira de la planta de Santa Isabel

La automotriz japonesa confirmó su salida industrial del país y transformará su operación local en una empresa dedicada exclusivamente a la importación. La medida impactará en el empleo de los trabajadores de Nissan y también en parte del personal de Renault, con quienes compartía el complejo industrial cordobés.

La próxima semana marcará el cierre definitivo de una etapa para la industria automotriz argentina. Nissan anunció su decisión de dejar de producir vehículos en el país y retirarse de la planta de Santa Isabel, en Córdoba, donde compartía instalaciones con Renault desde su llegada al mercado local

La firma japonesa, que en los últimos años había apostado por la fabricación de pick-ups en Argentina, resolvió cesar sus operaciones industriales y reconvertirse en una empresa importadora. Esta determinación implica no solo el fin de su presencia productiva, sino también consecuencias laborales que alcanzarán tanto a empleados propios como a trabajadores vinculados a la línea de montaje que compartían con Renault.

Si bien aún no hubo una comunicación oficial sobre la fecha exacta del cierre, trascendió que el cronograma interno de producción —conocido en el sector como EDI— indica el 9 de octubre como el último día de actividad fabril. Ese dato fue interpretado como la confirmación práctica del final de las operaciones locales.

La decisión de Nissan representa un nuevo golpe para el sector automotriz argentino, que en los últimos años enfrentó caídas en la producción, dificultades para acceder a insumos importados y un contexto económico desfavorable para las inversiones industriales.

Desde la compañía, hasta el momento, no se emitió un comunicado formal sobre el impacto de esta medida ni sobre el futuro de los trabajadores afectados, aunque se espera que en los próximos días se brinden más precisiones sobre el plan de salida.

El cierre de Nissan en la planta de Santa Isabel pone fin a un ciclo iniciado con expectativas de expansión y deja en evidencia la complejidad que enfrenta la industria automotriz nacional para sostener proyectos productivos en un escenario de incertidumbre económica y cambiaria.

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