Una multitudinaria movilización protagonizada por gremios docentes, no docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires recorrió este miércoles las calles de la Ciudad para exigir al Gobierno nacional una respuesta urgente frente al deterioro de la educación pública. La manifestación, que culminó frente al Palacio Pizzurno, fue una nueva expresión de rechazo al ajuste implementado por la administración de Javier Milei y congregó a unas 8000 personas, según los organizadores.
La columna, que partió desde Plaza Houssay, se extendió por más de cinco cuadras hasta llegar a la sede de la Secretaría de Educación. Los manifestantes exigieron al secretario Carlos Torrendell y al subsecretario Alejandro Álvarez que reviertan el recorte de fondos que afecta gravemente a la enseñanza universitaria. El reclamo incluyó cinco puntos clave: recomposición salarial, apertura de paritarias libres, cumplimiento de los convenios colectivos de trabajo, ampliación de becas estudiantiles y la sanción de una ley de financiamiento universitario, vetada este año por el Poder Ejecutivo.
“Estamos peor que el año pasado”, advirtió Emiliano Cagnacci, secretario general de ADUBA, al señalar que desde la llegada de Milei a la presidencia, el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios cayó más de un 40%. Junto a ADUBA participaron los sindicatos APUBA, FEDUBA y la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), que alertaron sobre la difícil situación presupuestaria, especialmente en áreas sensibles como los hospitales escuela de la UBA.
Las críticas al Ejecutivo también giraron en torno a la falta de diálogo. “Antes al menos nos convocaban a discutir en paritarias, aunque no hubiera negociación real. Ahora ni siquiera simulan”, agregó Cagnacci. Los aumentos salariales otorgados este año no superan el 1,3% mensual, frente a una inflación que ronda el 3% en los últimos meses, generando un deterioro creciente en el nivel de vida de los trabajadores.
El impacto se extiende más allá de los sueldos: el sistema de becas permanece congelado, los programas científicos y tecnológicos fueron recortados y no se actualizan las partidas presupuestarias para el funcionamiento básico de la universidad. Jorge Anró, dirigente de APUBA y de la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (Fatun), afirmó que la situación es “agobiante” y denunció que el ajuste está desmantelando el sistema universitario.
Desde la Federación Universitaria, los estudiantes también denunciaron cómo esta crisis afecta directamente su educación. La disminución de la oferta horaria, la falta de materiales y la renuncia de docentes y no docentes forman parte del cuadro. Según Ileana Celotto, de AGD-UBA, están impulsando una marcha nacional para mediados de junio que incluirá clases públicas y protestas en todas las universidades del país.
Como parte del plan de lucha, este viernes se realizará un paro de 24 horas convocado por los gremios universitarios, que se suma a la medida de fuerza nacional llevada adelante este jueves por CTERA. En tanto, la Conadu Histórica finalizó esta semana un paro de 48 horas en reclamo de la reapertura de las negociaciones salariales.