Docentes, estudiantes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales impulsan clases abiertas y actividades de divulgación para alertar sobre el impacto del ajuste en el sistema universitario público y reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La comunidad académica de la Universidad de Buenos Aires volvió a llevar su reclamo al espacio público. Frente al predio donde se desarrolla la Feria Internacional del Libro, en Plaza Italia, docentes, estudiantes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) pusieron en marcha una carpa universitaria que funciona como aula abierta y punto de encuentro para visibilizar la delicada situación que atraviesan las universidades nacionales.
La iniciativa comenzó el pasado 28 de abril y se extenderá durante los próximos días con clases públicas, charlas de divulgación científica, debates y actividades abiertas a toda la comunidad. El objetivo es claro: acercar el conflicto universitario a la sociedad y sumar respaldo de cara a la movilización federal convocada para el próximo 12 de mayo.
La protesta se inscribe en un escenario de creciente tensión entre el sistema universitario y el Gobierno nacional. Rectores, sindicatos y centros estudiantiles denuncian que la falta de aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, ratificada por el Congreso y respaldada por fallos judiciales recientes, profundiza una crisis presupuestaria que ya impacta en salarios, investigación, infraestructura y funcionamiento general de las casas de estudio.
Desde la organización de la carpa explicaron que la elección de Plaza Italia responde a una estrategia de visibilización: aprovechar la alta circulación de público que genera la Feria del Libro para acercar el debate sobre el presente y el futuro de la educación superior pública.
La propuesta retoma además una fuerte carga simbólica. Sus impulsores señalan que la instalación remite a experiencias históricas de protesta educativa en Argentina, como forma de expresar la defensa activa de la universidad pública frente a políticas de ajuste que, según advierten, amenazan con desmantelar años de desarrollo científico y académico.
Uno de los principales puntos de alarma es el creciente éxodo de docentes e investigadores. Según datos difundidos por la propia facultad, desde el inicio de la actual gestión nacional hasta abril de este año ya se registraron 438 renuncias entre docentes e investigadores de Exactas.
La pérdida del poder adquisitivo aparece como uno de los factores determinantes. Distintos informes señalan que los salarios universitarios acumulan una caída cercana a un tercio de su capacidad de compra desde fines de 2023, mientras las universidades denuncian una reducción real superior al 45% en los recursos destinados al sistema.
Autoridades académicas advierten que esta situación no solo afecta a quienes dejan sus cargos, sino también a la calidad educativa. La salida de profesionales con trayectoria obliga a cubrir espacios con menor experiencia, generando un deterioro progresivo en la formación y en la continuidad de proyectos científicos estratégicos.
En Plaza Italia, las jornadas se desarrollan diariamente entre las 13 y las 17, con una dinámica participativa en la que docentes y estudiantes se suman de manera voluntaria al cronograma. Bajo gazebos montados especialmente para la actividad, se dictan clases de matemática, química, física, biología y diversas áreas de divulgación científica, en un formato pensado para acercar el conocimiento a quienes transitan por la zona.
La convocatoria también apunta a fortalecer la participación social en la marcha federal universitaria prevista para el 12 de mayo, una movilización impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional, federaciones estudiantiles y gremios docentes para exigir la inmediata ejecución de la ley y una recomposición presupuestaria que permita garantizar el normal funcionamiento del sistema.
Con la consigna de defender la educación pública, gratuita y de calidad, la comunidad universitaria busca transformar el espacio público en aula, tribuna y símbolo de resistencia frente a una crisis que, aseguran, compromete el futuro de la ciencia y la formación superior en Argentina.