El Presidente volvió a respaldar públicamente a su jefe de Gabinete pese al impacto judicial del llamado “Adornigate”. En la Casa Rosada crecen las diferencias internas, aparecen nombres para una eventual sucesión y la ausencia de Karina Milei en la gira por Estados Unidos alimenta nuevas especulaciones.
La situación política dentro del Gobierno nacional atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión libertaria. Mientras la investigación judicial que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, suma nuevos elementos, el presidente Javier Milei decidió sostenerlo en el cargo y enviar una señal de respaldo que, lejos de cerrar la crisis, profundizó las tensiones dentro del oficialismo.
El episodio que volvió a encender las alarmas en Balcarce 50 fue la declaración judicial del contratista Matías Tabar, quien aseguró ante los tribunales federales haber recibido un pago de 245 mil dólares en efectivo por obras realizadas en una propiedad atribuida al funcionario en el country Indio Cuá, en la provincia de Buenos Aires. Según trascendió, las reformas incluyeron trabajos de alta gama, entre ellos la instalación de una cascada ornamental, lo que reavivó las sospechas sobre el patrimonio del jefe de ministros.
Pese al impacto de esas revelaciones, Milei mantuvo una reunión con Adorni durante la mañana del martes en Casa Rosada antes de emprender un nuevo viaje oficial hacia Estados Unidos, donde participa de la conferencia anual del Instituto Milken en Los Ángeles. De acuerdo con fuentes cercanas al Ejecutivo, el mandatario le transmitió nuevamente su “respaldo absoluto” y ratificó su continuidad al frente de la Jefatura de Gabinete.
La decisión presidencial no fue bien recibida por todos los sectores del oficialismo. En distintos despachos del gabinete crece la preocupación por el costo político que podría implicar sostener a Adorni mientras avanza la investigación. Aunque públicamente predomina el silencio, en privado varios funcionarios consideran que un apartamiento temporal permitiría descomprimir la presión política y judicial.
En ese contexto, comenzaron a circular nombres para una eventual reconfiguración del gabinete. Uno de los principales apuntados es el actual secretario de Finanzas y referente económico del oficialismo, Pablo Quirno, quien integra la comitiva presidencial en Estados Unidos y mantiene diálogo directo con Milei. También reapareció en las especulaciones el nombre del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, mientras otros sectores impulsan movimientos internos que podrían beneficiar a Patricia Bullrich en el armado electoral porteño.
Otro dato que alimentó las versiones fue la ausencia de Karina Milei en el viaje presidencial. La secretaria general de la Presidencia suele acompañar al mandatario en sus giras internacionales, por lo que su permanencia en Buenos Aires fue leída dentro del oficialismo como una señal política. Algunas versiones indican que habría mantenido reuniones reservadas con dirigentes libertarios y referentes parlamentarios para analizar escenarios de contingencia.
Mientras tanto, el Gobierno insiste en desacreditar la declaración del contratista y sostiene que los montos difundidos no guardan relación con el valor real de las obras denunciadas. Sin embargo, hasta el momento no hubo presentaciones judiciales contra Tabar por falso testimonio ni documentación pública que permita refutar de manera concluyente sus afirmaciones.
La crisis llega además en un momento sensible para la administración nacional. Encuestas recientes reflejan una caída en los niveles de aprobación presidencial y un aumento en la preocupación social por denuncias vinculadas a transparencia institucional. Distintos analistas consideran que el caso podría transformarse en una prueba clave para el discurso anticasta que impulsó Milei durante su campaña.
El próximo viernes, con el Presidente de regreso al país, se realizará una reunión ampliada de gabinete en Casa Rosada. Allí podrían comenzar a definirse los próximos pasos frente a un escándalo que dejó de ser exclusivamente judicial para convertirse en un foco de disputa interna dentro del oficialismo.