El gobernador bonaerense apuntó contra la política económica nacional tras el aumento del petróleo a nivel internacional y reclamó medidas para amortiguar el efecto sobre consumidores y empresas.
En medio de la tensión internacional que volvió a sacudir al mercado energético, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a cargar contra la administración de Javier Milei por la falta de intervención estatal frente al incremento del precio de los combustibles, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto directo sobre el valor internacional del crudo. Diversos reportes reflejan que la suba global del petróleo ya comenzó a generar presión sobre los surtidores y sobre los índices de inflación en distintos mercados, incluida la Argentina .
A través de una publicación en redes sociales, el mandatario provincial expresó su preocupación por la decisión del Ejecutivo nacional de avanzar con nuevos ajustes en los precios, al considerar que la medida agrava la situación económica de millones de familias y del aparato productivo.
El planteo del gobernador se produjo luego de que el escenario internacional encendiera las alarmas en el sector energético. La escalada bélica en Medio Oriente disparó el precio del barril Brent, referencia clave para el mercado local, que superó los 100 dólares en las últimas semanas, una cifra que no se observaba desde hacía varios años. Analistas del sector señalan que esta dinámica suele trasladarse, tarde o temprano, al valor final de los combustibles, con efecto directo en transporte, logística, producción y precios al consumidor .
En ese marco, Kicillof remarcó que numerosos países adoptaron mecanismos de contención para evitar que el encarecimiento del petróleo impacte de manera inmediata sobre la población. Entre esas herramientas se destacan subsidios transitorios, compensaciones fiscales y gravámenes extraordinarios sobre empresas energéticas beneficiadas por la suba internacional del crudo.
Según sostuvo, en la Argentina no se observa una estrategia similar, lo que, a su criterio, expone a consumidores y sectores productivos a absorber de lleno las consecuencias del contexto global.
El gobernador también cuestionó la concepción económica del oficialismo nacional, al considerar que la ausencia de regulaciones en un escenario internacional complejo termina trasladando toda la presión al mercado interno. En ese sentido, sostuvo que la falta de acción estatal frente a una coyuntura de estas características profundiza la pérdida del poder adquisitivo y encarece costos para empresas y comercios.
El debate se produce mientras especialistas advierten que cualquier variación significativa en el precio de los combustibles tiene efecto inmediato sobre la inflación. En un país donde la matriz logística depende en gran medida del transporte terrestre, las modificaciones en naftas y gasoil suelen impactar rápidamente en alimentos, insumos industriales y servicios.
A esto se suma la expectativa del mercado energético local, que sigue de cerca la evolución de las decisiones oficiales respecto a impuestos y política tarifaria. En los últimos meses, distintas medidas buscaron moderar parcialmente el traslado de las subas internacionales, aunque persiste la incertidumbre sobre cómo evolucionará la situación si el conflicto externo se profundiza .
Desde el plano político, las declaraciones vuelven a tensar la relación entre el gobernador bonaerense y la Casa Rosada, en un momento donde ambos espacios mantienen fuertes diferencias respecto al rol del Estado en áreas estratégicas como energía, precios y regulación económica.
Kicillof insistió en que existen alternativas para amortiguar el impacto externo y sostuvo que es posible implementar políticas orientadas a proteger tanto a los consumidores como al entramado productivo nacional, en una discusión que promete seguir ocupando el centro del debate económico y político en las próximas semanas.