El futuro incierto de las reelecciones indefinidas obliga a los intendentes bonaerenses a definir sucesores y un plan B legislativo

Más de 80 jefes comunales no podrían competir en 2027 si no se modifica la ley vigente desde 2016. Con el aval de Axel Kicillof pero sin consenso en la Legislatura, en el conurbano y el interior ya se barajan candidaturas familiares, delfines políticos y un salto al Congreso o a la Provincia.

La posibilidad de que se restituyan las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires sigue en el centro del debate político, aunque sin avances concretos en la Legislatura. En ese contexto de indefinición, un amplio sector de jefes comunales comenzó a delinear estrategias de continuidad para no quedar afuera del tablero en 2027.

La normativa actual, la ley 14.836 sancionada en 2016, limita a dos los mandatos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. De mantenerse ese esquema, alrededor de 80 intendentes, cerca del 60% del total provincial, quedarían impedidos de presentarse para un nuevo período. El oficialismo provincial ya anticipó que insistirá durante 2026 con la derogación de esa ley a través de un proyecto impulsado por la senadora Ayelén Durán, pero hasta el momento no reúne los apoyos necesarios.

El gobernador Axel Kicillof se mostró en reiteradas oportunidades a favor de eliminar el tope. En su argumentación sostiene que el municipio es el primer lugar donde los vecinos canalizan sus demandas y uno de los pocos ámbitos donde aún persiste la confianza en la política. Bajo esa lógica, considera que si la ciudadanía quiere volver a elegir a su intendente, no debería existir una restricción legal. Sin embargo, los intentos anteriores no prosperaron por diferencias internas en el peronismo y el rechazo de sectores opositores como el massismo y parte de la UCR.

Ante esa falta de certezas, la conducción de Avellaneda abrió una discusión que empieza a replicarse en otros distritos. Jorge Ferraresi propuso que, si no hay reelección, es momento de que los intendentes con gestión probada den el salto a las listas seccionales y nacionales. Según su mirada, la experiencia de los jefes comunales podría aportar una mirada pragmática al trabajo parlamentario, al advertir sobre leyes que luego resultan de difícil aplicación en el territorio con recursos limitados.

Ferraresi, que ya tiene definida su sucesión en la figura de Magdalena Sierra, ex jefa de Gabinete local, es parte del armado del Movimiento Derecho al Futuro que promueve la construcción nacional de Kicillof y figura entre los nombres que se mencionan para la gobernación, junto a Julio Alak, Gabriel Katopodis, Carlos Bianco y Fernando Espinoza. En ese espacio persiste el malestar por la escasa representación de intendentes en la nómina de diputados nacionales de Fuerza Patria en la última elección.

La lógica de armar sucesiones se repite en el conurbano. En Moreno, Mariel Fernández impulsa como heredero político al titular del Concejo Deliberante, Emanuel Fernández, mientras consolida su proyección provincial desde la Liga de Intendentes peronistas. En La Matanza, donde Fernando Espinoza tampoco tiene la posibilidad de un nuevo mandato bajo la ley actual, el nombre que surge con mayor naturalidad es el de la vicegobernadora Verónica Magario, quien ya administró el distrito más poblado entre 2015 y 2019 y no podría integrar nuevamente una fórmula para el Ejecutivo bonaerense.

En Merlo, Gustavo Menéndez analiza la postulación de su hermana Karina, actual presidenta del cuerpo deliberativo local. Un esquema similar aparece en San Vicente, donde Nicolás Mantegazza dejaría el lugar a su jefa de Gabinete, Daniela Lasalle, en caso de sostenerse la unidad.

En el interior la dinámica es similar, aunque con variantes partidarias. El vecinalista de Chivilcoy, Guillermo Britos, admitió que no buscaría continuar al frente del municipio incluso si se habilita la reelección, tras 12 años de gestión, y evalúa competir por una banca en la Cuarta Sección o en el Congreso. En su interpretación, la Constitución provincial solo limita los mandatos del gobernador y vicegobernador. En Junín, Pablo Petrecca, senador provincial del PRO y jefe comunal en uso de licencia que recorre la provincia con aspiraciones a la gobernación, tiene como referente local a Juan Fiorini, intendente interino y familiar directo.

El antecedente más cercano de reconversión política se dio el 7 de septiembre de 2025, cuando 13 intendentes en funciones integraron las listas legislativas provinciales. Fuerza Patria llevó siete: Mario Ishii (José C. Paz) en la Primera, Diego Nanni (Exaltación de la Cruz) en la Segunda, Mayra Mendoza (Quilmes) y Mariano Cascallares (Almirante Brown) en la Tercera, Germán Lago (Alberti) en la Cuarta, Alejandro Acerbo (Daireaux) en la Sexta y Marcos Pisano (Bolívar) en la Séptima. Somos Buenos Aires sumó cuatro: Julio Zamora (Tigre) en la Primera, Pablo Petrecca y Guillermo Britos en la Cuarta y Maximiliano Suescun (Rauch) en la Quinta. La Libertad Avanza postuló a Diego Valenzuela (Tres de Febrero) en la Primera y a Guillermo Montenegro (General Pueyrredón) en la Quinta. En la Octava Sección no hubo jefes comunales en ejercicio, mientras que Fernando Gray (Esteban Echeverría) encabezó la lista de diputados nacionales de Unión Federal.

Con el calendario electoral de 2027 en el horizonte y sin señales firmes de que la discusión legislativa se destrabe este año, los intendentes combinan la expectativa de una reforma con una planificación concreta de su futuro político inmediato.

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