En una sesión clave, la Cámara alta aprobó la regulación del uso de celulares, avanzó con la Ley Ema contra la violencia digital y convirtió en ley la educación emocional en todos los niveles.
El Senado de la provincia de Buenos Aires dio un giro profundo al sistema educativo con la aprobación de tres iniciativas que impactan de lleno en la vida escolar. En la sesión ordinaria del martes, los legisladores sancionaron la norma que restringe los teléfonos en secundaria, dieron media sanción con cambios a la Ley Ema y transformaron en ley definitiva la incorporación de la educación emocional.
La primera de las medidas alcanza a todo el nivel medio. Se trata de la regulación del uso de celulares y dispositivos con pantalla durante la jornada de clases en las 4.040 escuelas secundarias públicas y privadas del territorio bonaerense, lo que involucra a cerca de 1,4 millones de adolescentes.
El texto, de apenas seis artículos, establece el principio de “uso responsable”. Los aparatos deberán permanecer sin utilizar mientras dure el proceso de enseñanza, salvo que exista una autorización expresa del docente para cumplir objetivos pedagógicos. La iniciativa fue impulsada por el diputado de Unión y Libertad, Martín Rozas, y toma como antecedente la Ley N° 15.534 que ya rige para primaria.
La norma no tendrá aplicación inmediata. Deberá ser publicada en el Boletín Oficial y reglamentada por el Ejecutivo que encabeza Axel Kicillof, a través de la Dirección General de Cultura y Educación que conduce Flavia Terigi, que tendrá que definir criterios comunes, protocolos y recomendaciones para garantizar su cumplimiento.
En la misma jornada, la Cámara alta aprobó el texto unificado de la denominada Ley Ema, que crea el Programa Provincial de Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en los ámbitos educativos. El proyecto había sido votado en Diputados, obtuvo dictamen unánime en comisiones y volvió a ser modificado en el Senado, por lo que deberá regresar a la Cámara de origen para su sanción definitiva.
La propuesta nació a partir del caso de Ema Bondaruk, la adolescente que murió en agosto de 2024 tras la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. El programa busca brindar herramientas a las instituciones, promover una educación digital libre de violencias y generar mecanismos de acompañamiento ante situaciones de violencia sexual y de género en entornos digitales. En el debate participó Laura Sánchez, madre de Ema.
El tercer eje de la sesión fue la educación emocional. El Senado convirtió en ley el proyecto de la diputada del Frente Renovador Luciana Padulo, que modifica los artículos 26, 27 y 28 de la Ley Provincial de Educación N°13.688 para incorporar contenidos de desarrollo del autoconocimiento, la autorregulación emocional, las habilidades sociales y la empatía.
La reforma alcanza a los tres niveles obligatorios. En Inicial, promueve que los niños puedan conocer y gestionar sus emociones; en Primaria suma recursos pedagógicos de autoconocimiento y empatía, y en Secundaria dispone herramientas para potenciar las competencias emocionales con foco en la salud mental de los adolescentes.
Durante el tratamiento, la senadora Malena Galmarini defendió la iniciativa y pidió su pronta implementación. Además, en la misma sesión se aprobaron otras iniciativas como la de lactancia materna y la autorización a cooperativas eléctricas municipales para actuar como autogeneradores.
Con estas definiciones, la Legislatura bonaerense coloca en el centro del debate la convivencia digital, la salud mental y el vínculo con la tecnología dentro de las escuelas.