El cambio de tiempo llegó después del intenso temporal que afectó a Buenos Aires y alrededores. El ingreso de una masa de aire frío trae jornadas con bajas temperaturas, ráfagas persistentes y nuevas recomendaciones para la población.
Después de varios días marcados por lluvias, tormentas y un fuerte deterioro de las condiciones meteorológicas, el panorama comenzó a cambiar con el ingreso de una masa de aire polar que dejó un descenso generalizado de las temperaturas en gran parte del país.
El fenómeno llegó tras el desplazamiento del sistema de baja presión responsable de la reciente ciclogénesis, que provocó abundantes precipitaciones y fuertes vientos en el centro de Argentina. Una vez superada esa etapa de inestabilidad, el aire frío avanzó desde el sur y consolidó un escenario típicamente invernal.
Según las previsiones oficiales, las temperaturas mínimas rondarán los 5 grados en el AMBA y la provincia de Buenos Aires, mientras que las máximas se mantendrán moderadas, generando jornadas con escasa amplitud térmica. A esto se sumarán ráfagas de viento que harán descender la sensación térmica durante buena parte del día.
En distintas regiones del país permanecen activas alertas meteorológicas por frío extremo y viento, por lo que se recomienda prestar atención a los informes oficiales y adoptar medidas preventivas para evitar complicaciones derivadas de las bajas temperaturas.
En cuanto a las lluvias, los modelos meteorológicos muestran una tendencia hacia la mejora durante el fin de semana, aunque no puede descartarse la ocurrencia de precipitaciones aisladas en algunos sectores antes de que se estabilicen definitivamente las condiciones atmosféricas.
Los especialistas señalan que este tipo de situaciones son habituales durante el invierno, cuando el paso de sistemas de baja presión suele ser seguido por irrupciones de aire polar capaces de provocar importantes descensos térmicos en pocas horas.