Paro de colectivos en el AMBA: continúa el conflicto salarial y miles de usuarios siguen afectados

La quiebra de una empresa de transporte profundiza la crisis: más de 400 trabajadores quedaron sin empleo y varias líneas permanecen sin servicio en el norte del conurbano.

El conflicto en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) suma un nuevo capítulo este 30 de abril, con la continuidad del paro de colectivos que llevan adelante trabajadores de la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM). La medida de fuerza, que ya se extiende por diez días consecutivos, responde a una situación crítica: sueldos impagos durante varios meses, falta de actualización salarial y deudas en concepto de viáticos.

La protesta se da en un contexto aún más complejo tras confirmarse la quiebra de la compañía, lo que dejó sin empleo a un total de 427 trabajadores. La noticia generó incertidumbre y preocupación entre los choferes, quienes denuncian no haber recibido respuestas concretas sobre el pago de lo adeudado ni sobre posibles soluciones laborales.

El impacto del paro se siente con fuerza en distintas zonas del norte del conurbano bonaerense. Las líneas 707, 333, 407 y 437 permanecen sin funcionamiento, afectando a miles de usuarios que dependen diariamente de estos servicios para trasladarse entre los partidos de San Isidro, Vicente López y Escobar.

Según relataron los propios trabajadores, la situación económica es límite. Algunos empleados señalaron que atraviesan dificultades para cubrir necesidades básicas, reflejando el nivel de deterioro que atraviesa el sector. La falta de ingresos sostenida en el tiempo agravó aún más el escenario.

El conflicto se inició el pasado 20 de abril, cuando los empleados decidieron interrumpir el servicio ante la falta de pago de haberes. Desde entonces, no se registraron avances en las negociaciones ni intervenciones que permitan destrabar la situación. La declaración de quiebra, conocida el 28 de abril, profundizó la incertidumbre sin ofrecer precisiones sobre el futuro de la empresa ni de sus trabajadores.

Mientras tanto, los usuarios continúan buscando alternativas para movilizarse, en medio de un sistema de transporte que vuelve a evidenciar fragilidades estructurales y conflictos laborales sin resolución inmediata.

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