El FMI ajusta sus proyecciones para Argentina: prevé menor crecimiento y una inflación más alta en 2026

El organismo internacional revisó sus estimaciones en la antesala del viaje de Luis Caputo a Washington y planteó un escenario económico más desafiante para el país.

En un contexto marcado por definiciones clave para la política económica argentina, el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó sus previsiones y delineó un panorama menos favorable para el país de cara a 2026. El informe fue publicado en la previa del viaje del ministro de Economía, Luis Caputo, a la Asamblea de Primavera del organismo y el Banco Mundial en Washington.

Según el nuevo reporte de Perspectivas Económicas Globales, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino será más moderado de lo esperado. La proyección fue reducida del 4% al 3,5%, lo que refleja una revisión a la baja en las expectativas sobre la recuperación económica del país.

En contraste, el FMI mejoró sus estimaciones para otras economías de la región. Brasil pasaría de crecer un 1,6% a un 1,9%, mientras que México avanzaría del 1,5% al 1,6%, consolidando una tendencia de mayor estabilidad relativa en esos mercados.

Uno de los puntos centrales del informe es el impacto de las políticas económicas implementadas por el gobierno de Javier Milei. Si bien el organismo valoró el fuerte ajuste fiscal, también advirtió sobre sus efectos en sectores clave. La combinación de tarifas elevadas, pérdida del poder adquisitivo de los salarios y una mayor apertura comercial —con reducción de impuestos a las importaciones— afectó significativamente a la industria, la construcción y el comercio.

Estos sectores, que explican más de la mitad del PBI y cerca del 50% del empleo formal, registraron una fuerte contracción. De acuerdo con datos relevados en el período reciente, desde noviembre de 2023 se habrían perdido alrededor de 22 mil empresas y unos 300 mil puestos de trabajo registrados, lo que evidencia el costo social del proceso de ajuste.

Sin embargo, el dato más crítico del informe está vinculado a la inflación. El FMI prácticamente duplicó su proyección anual para 2026, elevándola del 16,4% al 30,4%. Este cambio marca una señal de alerta sobre la persistencia de tensiones inflacionarias en la economía argentina.

El organismo atribuyó parte de esta presión al encarecimiento de los combustibles y de los commodities, influenciado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y las dificultades en rutas comerciales estratégicas como el Estrecho de Ormuz. No obstante, también reconoció que la dinámica inflacionaria en Argentina responde a factores estructurales previos, lo que limita el impacto exclusivo de los factores externos.

De cara a las reuniones en Washington, estos datos se convierten en un elemento clave para las negociaciones y el seguimiento del programa económico. El desafío para el Gobierno será sostener el equilibrio fiscal sin profundizar la caída de la actividad ni agravar el deterioro social, en un escenario donde las expectativas internacionales comienzan a mostrar señales de cautela.

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