Consumo en retroceso: cae la actividad comercial y crece el endeudamiento de los hogares

Un informe académico revela una nueva contracción del consumo en febrero, con fuertes caídas en rubros clave como alimentos y automóviles. Mientras tanto, el uso de tarjetas de crédito se dispara en un contexto de tasas elevadas y aumento de la morosidad.

La dinámica del consumo en Argentina continúa mostrando señales de debilidad. De acuerdo con el último relevamiento del Índice de Consumo Privado elaborado por la Universidad de Palermo, la actividad comercial registró en febrero una caída interanual del 1,9%, consolidando así el tercer mes consecutivo de retroceso.

Este desempeño negativo se da en un contexto económico complejo, atravesado por altas tasas de interés, dificultades en el acceso al crédito y un marcado deterioro del poder adquisitivo. En el acumulado del primer bimestre del año, la contracción alcanza el 1,7%, mientras que el impacto también se refleja en la recaudación: el IVA vinculado al consumo descendió un 3,5% interanual, sin considerar los ingresos provenientes del comercio exterior.

Impacto en sectores clave

La merma del consumo no solo se evidencia en indicadores generales, sino también en sectores específicos. El patentamiento de automóviles cayó un 3,4% en comparación con febrero del año anterior, lo que refleja la retracción en bienes durables.

Sin embargo, el dato más preocupante surge del consumo de alimentos básicos. La carne vacuna, que ya se encontraba en niveles históricamente bajos, registró una caída interanual del 14,7%. Incluso el pollo, tradicionalmente considerado una alternativa más económica, experimentó un descenso del 11,5%, lo que da cuenta de un ajuste profundo en los hábitos de consumo.

Más crédito para sostener el gasto

En paralelo a la caída del consumo, el informe destaca un crecimiento significativo en el uso de financiamiento. Las compras con tarjeta de crédito aumentaron un 5,8% en febrero y acumularon un alza del 51,6% durante 2025.

Este fenómeno refleja que muchos hogares recurren al crédito para sostener sus niveles de gasto, en un escenario donde los ingresos no logran acompañar la inflación ni el costo de vida.

Aumento de la morosidad

El crecimiento del endeudamiento viene acompañado por un incremento en los niveles de incumplimiento. Según los últimos datos disponibles del Banco Central de la República Argentina, correspondientes a diciembre, el 9,3% de las tarjetas de crédito presenta mora superior a tres meses, es decir, usuarios que no abonan ni el pago mínimo.

La situación es aún más delicada en otros segmentos: los préstamos personales registran un atraso del 12%, mientras que en el caso de los proveedores no financieros —principalmente billeteras virtuales— la morosidad alcanza el 16%, con datos disponibles a junio de 2025.

Estimaciones privadas advierten que este último porcentaje podría haber superado el 20% en la actualidad, agravado por el hecho de que estas plataformas suelen ofrecer crédito a sectores con menor acceso al sistema bancario tradicional y a tasas más elevadas.

Un escenario que tensiona las cuentas públicas

La caída del consumo también impacta en las finanzas del Estado. La menor recaudación obliga al Gobierno a profundizar los ajustes para sostener el equilibrio fiscal, en un contexto donde el margen de maniobra es cada vez más limitado.

Así, el panorama económico combina retracción del consumo, aumento del endeudamiento y deterioro de la capacidad de pago, configurando un escenario desafiante tanto para los hogares como para la política económica en los próximos meses.

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