Hilado SA solicita concurso preventivo y se profundiza la crisis del sector textil argentino

La caída de la producción, el crecimiento de importaciones y la retracción del consumo empujan al emblemático rubro al borde del colapso

La industria textil en Argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas. En un hecho que marca un nuevo capítulo de esa crisis, Hilado SA, una de las firmas más relevantes del país dentro del rubro de hilados y parte del grupo TN Platex, presentó formalmente la solicitud de concurso preventivo de acreedores para reorganizar su estructura financiera y asegurar la continuidad de sus operaciones productivas.

Según la empresa, esta decisión responde a un contexto adverso caracterizado por la caída sostenida del consumo interno, el fuerte incremento de las importaciones —tanto de textiles nuevos como de indumentaria de segunda mano— y el endurecimiento del costo financiero, que ha superado ampliamente la inflación durante 2025, afectando seriamente la rentabilidad.

Crisis estructural del sector textil

Los datos sectoriales reflejan la gravedad de la situación: la producción textil en 2025 registró caídas en 10 de los 11 meses del año, con una contracción cercana al 30 % en algunos segmentos y niveles de utilización de la capacidad instalada de alrededor del 29 %, una cifra históricamente baja y muy por debajo del promedio industrial nacional.

Este escenario no es exclusivo de Hilado SA. Otras empresas del sector ya han reducido turnos, suspendido personal o cerrado plantas productivas, lo que ha generado miles de pérdidas de empleo y afectado a numerosas economías regionales donde la actividad textil representa un pilar de la industria local.

Importaciones y caída de la competitividad

Uno de los factores que más presión ejerce sobre el sector es el crecimiento sin precedentes de las importaciones de prendas y productos textiles. Durante 2025, el ingreso de indumentaria y otros bienes relacionados creció por encima del 90 % interanual tanto en volumen como en valor, situando al mercado argentino en una posición cada vez más dependiente de productos extranjeros.

Este fenómeno se vio reforzado por cambios regulatorios que redujeron aranceles a productos como ropa, telas y calzado, con el objetivo de abaratar precios en el mercado interno. Sin embargo, esa apertura comercial también facilitó el ingreso de mercancías a costos difíciles de igualar para la producción local, incluyendo productos importados por canales de mensajería que no pagan los mismos tributos ni controles que la industria nacional.

Impacto en empleo y producción

La contracción de la actividad industrial del sector no solo se traduce en menor producción, sino también en pérdida de empleo formal. Entre finales de 2023 y finales de 2025, se estima que más de 16.000 puestos de trabajo se perdieron en los segmentos textiles y de confección, con efectos especialmente sensibles en pequeñas y medianas empresas.

Además, estudios de cámaras sectoriales muestran que en 2025 se evidenció una caída pronunciada en la producción de telas e hilados, arrastrando hacia abajo al resto de la cadena productiva —desde la fibra hasta la confección final— y profundizando la recesión del rubro.

Respuesta empresarial y perspectivas

Desde Hilado SA sostienen que la medida de concurso preventivo busca “ordenar pasivos, facilitar la venta de activos no estratégicos y asegurar el cumplimiento de obligaciones” con trabajadores, proveedores y clientes, en un intento por preservar la continuidad operativa del holding y mitigar el impacto de la crisis.

Empresarios del sector insisten en que la situación no se limita a cuestiones coyunturales: la presión de importaciones a bajo costo, los elevados costos internos —incluyendo tasas de interés y cargas impositivas— y la caída del consumo interno han generado un entorno casi insostenible para la competitividad local.

Frente a este panorama, la industria textil argentina enfrenta el desafío de adaptarse a nuevas reglas de mercado o de sufrir un deterioro aún más profundo a lo largo del año 2026, con posibles repercusiones en empleo, producción local y comercio exterior.

La solicitud de concurso preventivo por parte de Hilado SA no solo es un hecho aislado, sino un síntoma claro de una crisis estructural que atraviesa al sector textil en Argentina. Con producción en mínimos históricos, fuertes presiones competitivas del exterior y pérdida de empleo, las expectativas de recuperación dependen tanto de cambios en las políticas comerciales como de la capacidad de la industria para reconfigurar su papel dentro de un mercado cada vez más globalizado y desafiante.

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