Después de varios días de calor intenso y sin lluvias, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa un cambio en las condiciones del tiempo para este viernes 30 de enero en Buenos Aires. Se esperan tormentas aisladas y chaparrones, con alivio térmico parcial y sin alertas vigentes para la región.
Tras una semana marcada por temperaturas elevadas y jornadas agobiantes, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se prepara para el regreso de las lluvias. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que este viernes 30 de enero podrían registrarse precipitaciones, principalmente durante la tarde, en un contexto de calor que todavía se mantendrá.
De acuerdo con el organismo oficial, para esta jornada se prevé una temperatura mínima de 21 grados y una máxima cercana a los 30 grados, lo que configura otro día con valores altos. Sin embargo, la presencia de tormentas y chaparrones podría generar un alivio temporario en medio del clima veraniego.
El pronóstico actualizado señala la probabilidad de “tormentas aisladas” y “chaparrones”, fenómenos que, por el momento, no motivaron la emisión de alertas para el AMBA. Según el SMN, se trataría de eventos de corta duración y con impacto limitado, por lo que no se esperan situaciones meteorológicas severas en la región.
A pesar de esto, el panorama a nivel nacional muestra mayor complejidad: varias provincias continúan bajo advertencias de nivel amarillo y naranja, tanto por tormentas de distinta intensidad como por episodios de calor extremo.
¿En qué momento llegan las lluvias?
Según el esquema de pronósticos del SMN, organizado en bloques de seis horas, las tormentas aisladas se desarrollarían durante la tarde del viernes, entre las 12 y las 18. En ese período se concentran las mayores probabilidades de precipitaciones.
Hacia la noche, las condiciones tenderían a estabilizarse parcialmente, dando paso a chaparrones más esporádicos que podrían extenderse hasta la medianoche. En ambos tramos horarios, la chance de lluvias se ubica entre el 10 y el 40 por ciento.
De este modo, el regreso del agua a Buenos Aires marcará un breve respiro tras días de calor persistente, aunque sin un descenso significativo de las temperaturas ni fenómenos de fuerte impacto previstos para el corto plazo.