Escuelas técnicas en alerta por la quita de recursos prevista en el Presupuesto nacional

La eliminación del fondo específico que impulsó la educación técnica durante veinte años genera preocupación por el futuro de una modalidad estratégica para el empleo y la producción.

La sanción del Presupuesto 2026 introdujo cambios profundos en el esquema de financiamiento educativo y dejó a las escuelas técnicas sin el respaldo económico que las acompañó desde mediados de la década del 2000. La medida implica la derogación práctica de un fondo que fue clave para el crecimiento sostenido del sector.

El Fondo de Educación Técnico Profesional, establecido por la Ley 26.058, aseguraba una inversión nacional permanente destinada a fortalecer la enseñanza técnica en todo el país. Con la nueva ley presupuestaria, ese mecanismo quedó sin efecto, lo que despertó fuertes cuestionamientos entre autoridades educativas y especialistas.

El impacto alcanza a un universo amplio: más de 1.700 escuelas técnicas públicas, casi 600 privadas, el sistema superior técnico y una extensa red de centros de formación profesional. Estas instituciones cumplen un rol central en la formación de técnicos y trabajadores calificados en áreas estratégicas para la economía nacional.

Franco Carbone, subdirector de Educación Técnica bonaerense, sostuvo que la decisión del Senado representa una amenaza para la continuidad y el sostenimiento de esta modalidad educativa. Según explicó, la falta de un financiamiento federal específico puede profundizar las asimetrías entre jurisdicciones, ya que algunas provincias tendrán mayores dificultades para sostener la calidad educativa.

El funcionario señaló además que la educación técnica se vincula directamente con un modelo de desarrollo basado en el trabajo digno y el valor agregado, en contraste con otras perspectivas que priorizan la reducción del rol del Estado. En ese sentido, consideró que la eliminación del fondo expresa una definición política sobre el rumbo productivo del país.

Durante los últimos veinte años, los recursos del fondo permitieron modernizar talleres, equipar laboratorios, garantizar insumos para las prácticas educativas y mejorar la infraestructura escolar. También funcionaron como una herramienta de compensación federal, en un sistema donde las provincias ya se hacen cargo de salarios y edificios.

La quita de estos recursos abre un escenario de incertidumbre para miles de estudiantes y docentes que forman parte de la educación técnica, una modalidad que había logrado recuperarse y expandirse tras años de desinversión.

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