Un pequeño espacio destinado a la oración dentro del Congreso, habilitado con la aprobación de la vicepresidenta Victoria Villarruel, fue desmantelado luego de que pastores evangélicos cuestionaran la presencia de símbolos del Vaticano. Desde el Ejecutivo ordenaron retirar toda referencia a la Iglesia Católica.
Controversia por un oratorio instalado en el Congreso
Un reciente episodio dentro del edificio del Congreso desató tensiones entre distintos sectores religiosos y autoridades nacionales. Se trataba de un oratorio improvisado que había sido montado con el aval de la vicepresidenta Victoria Villarruel, en el marco de la reorganización de oficinas que tiene lugar cada vez que se renuevan las bancas en el Senado.
El espacio, decorado con una bandera argentina y otra del Vaticano, generó rápidamente observaciones por parte de referentes evangélicos. Entre ellos, el pastor Norberto Saracco expresó su malestar por la inclusión de símbolos vinculados exclusivamente a la Iglesia Católica.
Reacciones desde el ámbito evangélico
Saracco calificó la presencia de la bandera vaticana como un gesto “discriminatorio”, señalando que este tipo de decisiones evocan prácticas “que se creían superadas”. En sus declaraciones, remarcó que este tipo de señales desde los niveles más altos del Estado pueden interpretarse como un mensaje de desigualdad entre las distintas comunidades de fe.
“Es decepcionante que en un país donde todos deberían tener los mismos derechos simbólicamente se destaque a unos sobre otros”, señaló el pastor, quien remarcó su preocupación por la falta de neutralidad institucional frente a las diversas manifestaciones religiosas que conviven en el país.
Orden de retirar la simbología católica
Luego de los cuestionamientos, desde la Casa Rosada dispusieron el retiro inmediato de cualquier elemento que pudiera asociarse con la Iglesia Católica, incluyendo banderas, escudos y crucifijos. La medida buscó descomprimir el conflicto y evitar interpretaciones que puedan afectar la convivencia entre credos en espacios públicos.
El episodio se produjo en medio de la habitual disputa por los despachos que se renueva cada ciclo legislativo, donde los flamantes senadores procuran obtener oficinas más amplias o mejor ubicadas. En este contexto, la instalación del oratorio y su posterior retirada terminó sumándose a un clima ya atravesado por tensiones internas.