La quiebra de la productora de postres SanCor deja 400 familias en incertidumbre y pone en jaque a otra empresa láctea

La firma detrás de los postres, yogures y flanes SanCor fue declarada en quiebra tras años de irregularidades financieras y conflictos internos. El colapso afecta a unos 400 trabajadores y amenaza con arrastrar también a La Suipachense, vinculada a los mismos empresarios.

La crisis que atraviesa el sector lácteo sumó un nuevo capítulo con la quiebra de la empresa responsable de los productos SanCor, una noticia que deja a cerca de 400 empleados sin certezas sobre su futuro laboral. El cierre no solo marca el final de una compañía emblemática dentro del rubro, sino que además genera preocupación en torno al destino de La Suipachense, otra firma administrada por los mismos empresarios.

Según fuentes cercanas al proceso, el desenlace fue el resultado de una larga cadena de conflictos financieros, laborales y de gestión ética. Desde su creación, la firma mostró un entramado complejo: contó inicialmente con la participación de fondos ligados a BAF Capital —que mantenían vínculos con la cerealera Vicentin—, y posteriormente fue adquirida por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes ya controlaban La Suipachense a través de la sociedad Maralac S.A.

La desaparición del mapa empresarial de los hermanos Fernández durante los últimos meses habría acelerado el derrumbe. Sin su conducción, las deudas se acumularon, las plantas dejaron de operar y los trabajadores quedaron a la deriva.

La historia reciente de la empresa estuvo marcada por incumplimientos en los pagos salariales, retrasos en los aportes patronales y conflictos con proveedores. El punto crítico se produjo en mayo pasado, cuando la firma ARSA —la denominación comercial bajo la cual operaba— anunció la suspensión temporal de la producción “para reordenarse”. Sin embargo, esa reorganización nunca se concretó.

A partir de entonces, la producción se detuvo por completo, los compromisos con los empleados quedaron impagos y la deuda general creció hasta volverse insostenible.

En este contexto, el futuro de La Suipachense también se encuentra en duda. La empresa, administrada bajo la misma estructura y señalada por prácticas similares, podría enfrentar un desenlace semejante.

Con la caída de la productora de postres SanCor, se agrava una crisis que no solo golpea a cientos de trabajadores, sino que también expone las fragilidades estructurales de un sector clave en la industria alimentaria argentina.

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