Vecinos y organizaciones ambientales alertan sobre el avance de maquinarias en una extensa área natural del sur bonaerense. Denuncian que el proyecto inmobiliario “Puerto Nizuc” destruye bosques nativos y afecta gravemente a la biodiversidad local. Reclaman respuestas al municipio de Berazategui, al Ministerio de Ambiente y a la Justicia.
Un nuevo conflicto ambiental sacude a la localidad de Hudson, en el partido de Berazategui, tras la denuncia por la venta de 170 hectáreas de humedales que ahora están siendo intervenidas por maquinarias pesadas. Según advirtieron vecinos y agrupaciones ambientales, las topadoras ya comenzaron a trabajar sobre el pastizal, derribando árboles centenarios de coronillo (Scutia buxifolia), especie que albergaba una importante población de mariposas Bandera Argentina, entre muchas otras especies nativas.
El terreno, ubicado en zonas paralelas al reconocido country del área, fue adquirido por el emprendimiento Puerto Nizuc, que prevé desarrollar un nuevo proyecto urbano en un espacio considerado clave para la conservación ecológica. Sin embargo, los trabajos avanzan sin pausa, generando una fuerte preocupación por el impacto ambiental y por la pérdida del relicto de selva marginal más austral del país.
Los vecinos aseguran que el desmonte continuará hasta alcanzar el margen del Río de la Plata, lo que implicaría la destrucción total de la selva ribereña. En ese sentido, responsabilizan directamente al municipio de Berazategui, al Ministerio de Ambiente bonaerense y al Poder Judicial, a quienes acusan de permitir este “ecocidio”.
Desde las organizaciones locales recordaron que hace varios meses presentaron una acción judicial para frenar la construcción de otro barrio privado, conocido como Distrito Eco Urbano, también en la zona limítrofe con Ezpeleta. Sin embargo, la respuesta oficial —según denunciaron— fue despectiva, al señalar que los reclamos vecinales responden a una “ceguera” contra el progreso y la urbanización del distrito.
“Es indignante la forma en que se dirigen a quienes defendemos lo que pertenece a todos”, señalaron los impulsores del reclamo, que continúan exigiendo el acceso a la información pública ambiental solicitada al Ministerio de Ambiente.
Mientras tanto, las topadoras siguen avanzando sobre un ecosistema vital. Los ambientalistas insisten en que no se trata de una oposición al desarrollo, sino de preservar un área fundamental para la regulación hídrica y la biodiversidad.
En los informes elaborados por la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET, por encargo del Consejo Federal de Inversiones, ya se había advertido sobre la inviabilidad de urbanizar la planicie de inundación del Río de la Plata, destacando los riesgos ambientales y sociales de intervenir estas zonas.
“De nada sirve la teoría si no se la aplica”, remarcaron desde las organizaciones, que hoy vuelven a exigir una intervención urgente de las autoridades para detener el avance del proyecto y salvaguardar uno de los últimos humedales bonaerenses.