“El pacto Milei-Espert: entre el escándalo y la lealtad peligrosa”

En una jornada marcada por filtraciones, acusaciones y presiones cruzadas, Javier Milei selló un pacto político de alto voltaje: sostener la candidatura de José Luis Espert pese a las pruebas que lo vinculan con Fred Machado, un empresario detenido por narcotráfico y con pedido de extradición internacional.

La escena tuvo lugar en la quinta de Olivos, en una noche tensa. Espert había llegado decidido a dimitir. Todo su entorno lo daba por acabado y el PRO ya preparaba un reemplazo. Sin embargo, el Presidente lo recibió junto a su hermana Karina y, en un giro inesperado, le ordenó no renunciar. “Seguís en carrera”, le habría dicho el mandatario, en un tono que sorprendió incluso a los asesores más cercanos.

El gesto se interpretó como una muestra de lealtad personal antes que política. Milei eligió abrazar el vínculo con Espert y, por extensión, con el propio Machado, un lazo que genera incomodidad dentro y fuera del gobierno. Las imágenes del video grabado en 2018, donde Espert y Machado compartían una tarde de pileta en Viedma, reavivaron las sospechas sobre los orígenes del financiamiento de las campañas libertarias.

Macri, que había mantenido dos encuentros con Milei en la última semana, le insistió en cortar por completo con el candidato bonaerense. Recordó su propia experiencia cuando, en 2015, se desprendió de Fernando Niembro tras un escándalo de contrataciones con el gobierno porteño. Pero el actual mandatario no quiso escuchar. “Esto no es 2015, es otra historia”, fue su respuesta, según trascendió.

En las oficinas del PRO bonaerense, el malestar crecía. Los militantes hablaban de “rebelión interna” y advertían que nadie quería hacer campaña con el rostro de Espert impreso en la boleta. Los plazos para cambiar la Boleta Única Papel ya vencieron, y rehacerlas sería un costo millonario.

Mientras tanto, los sondeos de opinión mostraban un derrumbe en la imagen del candidato y un fuerte impacto en el electorado libertario. Aun así, Milei prefirió avanzar en soledad, convencido de que todo es parte de una operación política en su contra. Voceros extraoficiales salieron a culpar al kirchnerismo de difundir las pruebas y revivir el escándalo justo antes de las elecciones.

La figura de Fred Machado, el narco que alguna vez fue amigo y financista de Espert, se convirtió en el epicentro de un terremoto político que amenaza con arrastrar a toda La Libertad Avanza. En Guatemala, donde operaba su empresa Minas del Pueblo S.A., se descubrió que la compañía carecía de licencia minera y había realizado pagos irregulares a políticos y asesores extranjeros, entre ellos al propio Espert.

A pesar del creciente aislamiento, Milei eligió redoblar la apuesta y fundirse en un abrazo con su candidato más cuestionado. Para el círculo íntimo del Presidente, se trata de una demostración de fidelidad absoluta. Para sus detractores, una muestra más de imprudencia y soberbia.

Con el escándalo aún en plena ebullición, la fórmula Milei-Espert se transforma en un símbolo de lealtad peligrosa, donde la política y la justicia parecen correr por caminos paralelos. El desenlace, una vez más, quedará en manos de las urnas el próximo 26 de octubre.

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