“La Suipachense” al borde del cierre: incertidumbre por 150 empleos en Chivilcoy

La difícil situación que atraviesa la empresa láctea “La Suipachense” se hizo sentir en la ciudad de Chivilcoy, donde trabajadores y representantes gremiales se movilizaron frente a la delegación regional del Ministerio de Trabajo. La manifestación estuvo acompañada por bombos, redoblantes y consignas en defensa de los empleados, mientras puertas adentro se desarrollaba una reunión encabezada por dirigentes del sindicato de la actividad láctea y el responsable local de la cartera laboral, Fernando Antonelli.

El conflicto genera gran inquietud porque la compañía, que supo tener una presencia destacada en el mercado regional, enfrenta un escenario crítico que amenaza a cerca de 150 familias trabajadoras.

En este contexto, el referente de ASIMRA y dirigente de la CGT Regional Chivilcoy, Carlos De Lorenzi, expresó su apoyo a la lucha del sector. En declaraciones radiales sostuvo: “Manifestamos nuestra solidaridad con los compañeros lácteos y con las casi 150 familias que se verían directamente afectadas por un posible cierre. Lamentablemente, esta problemática no es aislada: ocurre también en ramas como la metalúrgica, que atraviesa un panorama muy delicado”.

La preocupación se intensifica porque, según trascendió en medios especializados, la firma controlada por el grupo venezolano Maralac podría interrumpir sus operaciones en un plazo de 15 días. La empresa arrastra una deuda millonaria que incluye salarios de julio sin abonar, obligaciones patronales, combustible para transportistas y pagos a proveedores. A ello se suma un dato alarmante: 520 cheques rechazados que superan los 3.600 millones de pesos.

El deterioro productivo es evidente. La planta pasó de procesar unos 250.000 litros de leche diarios a detener completamente su actividad. La pérdida de confianza de los 180 tamberos proveedores, que dejaron de entregar materia prima por los reiterados incumplimientos en los pagos, profundizó la crisis. También existe el riesgo de interrupción en los suministros de electricidad y gas, lo que agravaría aún más la situación.

Desde la compañía atribuyen el problema a un “estrés financiero” provocado por la caída en el precio de la leche y el incremento constante de los costos de producción. En cambio, el sindicato ATILRA remarca que lo que está en juego son 150 fuentes laborales que sostienen a familias enteras de la región.

Autor