La República Islámica de Irán emitió un fuerte pronunciamiento contra el presidente argentino, Javier Milei, al que acusa de respaldar los recientes ataques de Israel contra sus instalaciones nucleares. A través de un comunicado oficial enviado por su delegación diplomática ante la ONU en Nueva York, el gobierno iraní expresó su descontento por las declaraciones del mandatario argentino y lo incluyó entre los líderes alineados con lo que denomina «el régimen sionista».
En ese documento, la administración de Teherán señaló que Milei no solo justificó las acciones militares israelíes, sino que también condenó lo que Irán describe como sus legítimas respuestas defensivas. El texto resalta el respaldo explícito del jefe de Estado argentino a Israel, país con el que reafirmó su alianza estratégica en un mensaje pronunciado en el aniversario del atentado a la AMIA.
Durante ese acto conmemorativo, Milei calificó a Irán como “enemigo de la Argentina” y elogió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, destacando su rol en la defensa del Estado hebreo. Asimismo, sostuvo que los ataques contra objetivos iraníes eran una reacción válida frente a las amenazas que, según él, representan para la región y el mundo.
El gobierno persa también dirigió críticas hacia Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de nacionalidad argentina. Teherán lo acusó de haber contribuido con sus acciones a desencadenar la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra su infraestructura nuclear.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, con nuevos episodios de enfrentamientos y acusaciones cruzadas que involucran a potencias internacionales y a figuras claves en la diplomacia global. La postura del gobierno argentino refuerza su giro geopolítico hacia una alianza estrecha con Israel y Estados Unidos, distanciándose de países como Irán, con quien históricamente ha mantenido relaciones complejas, especialmente tras los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA en Buenos Aires en la década de 1990.
El cruce entre Irán y Argentina, sumado a las críticas contra Grossi, pone de relieve el impacto internacional de los posicionamientos asumidos por Milei en materia de política exterior, cuyas repercusiones ya comienzan a generar respuestas diplomáticas de alto voltaje.