El traspaso de la presidencia pro tempore del Mercosur de Argentina a Brasil estuvo marcado por un fuerte cruce de visiones entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. En un encuentro que mostró la profundidad de las diferencias dentro del bloque, Milei deslizó una amenaza de retiro si no se adoptan las reformas pro mercado que propone, mientras Lula defendió la continuidad de la integración regional como respuesta a un mundo inestable.
Desde Buenos Aires, el mandatario argentino fue enfático al advertir que su país avanzará en su agenda liberal “acompañado o en soledad”. Según expresó, el Mercosur se ha transformado en un freno para la libertad económica y el desarrollo de los sectores privados. “Debemos dejar de pensar al bloque como un escudo y comenzar a verlo como una lanza que nos abra paso a los mercados globales”, afirmó.
Milei hizo un balance de su semestre al frente del bloque regional, en el que destacó avances como la negociación de acuerdos con Emiratos Árabes Unidos e India, así como el cierre del pacto con la Asociación Europea de Libre Comercio. También hizo foco en la necesidad de flexibilizar el arancel externo común y promover una apertura regulatoria más amplia.
En materia de seguridad, propuso la creación de una Agencia del Mercosur contra el crimen organizado, un tema que fue retomado por Lula como uno de los pocos puntos de convergencia. Sin embargo, las coincidencias se detuvieron ahí. Milei volvió a cuestionar la estructura misma del Mercosur, al que tildó de haber traicionado sus principios fundacionales.
El presidente brasileño, en contraste, planteó una agenda centrada en la cooperación, el desarrollo sustentable y el fortalecimiento de la economía regional. “Toda Sudamérica se ha convertido en una zona de libre comercio con reglas claras y equilibradas. Estar en el Mercosur nos protege”, expresó.
Durante su discurso, Lula presentó cinco ejes estratégicos para su presidencia: impulso al comercio regional, promoción de la transición energética, innovación tecnológica con enfoque latinoamericano, combate al crimen organizado y fortalecimiento de los derechos sociales. Propuso además revitalizar el sistema de pagos en monedas locales, mirar hacia Asia como epicentro económico global, y reactivar la Cumbre Social y la Cumbre Sindical del Mercosur.
En alusión indirecta a Milei, el mandatario brasileño subrayó la necesidad de enfrentar el cambio climático con políticas serias y acusó a ciertos sectores de practicar una «falacia de negación climática».
Las diferencias políticas e ideológicas impidieron un encuentro privado entre Milei y Lula. Mientras el presidente argentino se reunió con sus pares de Uruguay, Yamandú Orsi, y Panamá, José Raúl Mulino, el brasileño optó por visitar a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La cumbre cerró con un escenario de incertidumbre sobre el rol de Argentina dentro del Mercosur. Mientras Milei exige una reconfiguración del bloque hacia un modelo más liberal, Lula reafirma su apuesta por una integración regional robusta, con equilibrio entre desarrollo económico, justicia social y cooperación multilateral.