Organizaciones sociales, gremiales y políticas denunciaron una serie de operativos realizados por fuerzas de seguridad para entorpecer la llegada de manifestantes a la Ciudad de Buenos Aires. La movilización, convocada en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner y en rechazo a lo que consideran su proscripción política, se vio afectada por controles y requisas en distintas rutas del país.
El operativo, ejecutado por decisión del Ministerio de Seguridad, incluyó la detención de colectivos en plena ruta, la exigencia de descensos forzados en la madrugada y la revisión sin orden judicial de pertenencias y documentación. Estos procedimientos, desplegados especialmente en las rutas de acceso a Buenos Aires, generaron preocupación por su carácter represivo.
Uno de los lugares donde más se intensificaron los controles fue la autopista Ricchieri, donde grupos de entre ocho y diez efectivos subieron a micros que venían desde el interior, obstruyendo el paso y demorando el viaje. Los pasajeros, muchos de ellos adultos mayores y militantes de base, fueron obligados a bajar del vehículo y permanecer al costado de la ruta durante los controles.
No sólo se trata de procedimientos irregulares, sino de una práctica que recuerda a épocas oscuras de la historia argentina: requisas sin garantías, pedidos de identificación a discreción y registros visuales sin justificación. Las imágenes captadas por los propios pasajeros fueron difundidas por redes sociales, donde se observa cómo algunos manifestantes son fotografiados uno por uno.
Testimonios recogidos desde San Luis, Córdoba y Mendoza describen situaciones similares. En Villa Mercedes, cinco micros fueron detenidos sin explicación alguna. Una mujer relató que en su caso, los gendarmes subieron al colectivo al salir de San Luis capital y pidieron documentación personal a todos los ocupantes. En Mendoza, la Gendarmería y la policía provincial mantuvieron encapsulados a varios vehículos, sin permitirles detenerse para abastecerse o descansar.
“Nos están persiguiendo. Nos toman fotos y nos filman en cada paso”, afirmó una mujer en un video compartido en redes. Su pareja agregó que también hubo casos en San Juan donde se obligó a los pasajeros a descender y se los dejó abandonados en la ruta, sin posibilidad de continuar el viaje.
A pesar del despliegue represivo, la reacción de los manifestantes fue pacífica. En los controles, muchos respondieron con cantos y con la tradicional señal de los dedos en V. Lejos de provocar incidentes, la consigna general fue mantener la calma ante lo que describieron como una clara provocación.
Aunque en los puntos donde había cámaras y móviles de medios de comunicación no se registraron abusos, la magnitud del operativo y su metodología levantaron fuertes cuestionamientos desde distintos sectores. La jornada de movilización, que se preveía multitudinaria, comenzó así marcada por un clima de tensión y vigilancia.