Una investigación en curso reveló detalles escalofriantes sobre el asesinato de Sebastián Balbuena González, un hombre de 42 años cuyo cuerpo fue encontrado dentro de un tacho azul de 200 litros en una esquina de La Tablada. La víctima fue hallada atada, mutilada y con la cara cubierta, en lo que se sospecha fue un crimen planificado y ejecutado con extrema violencia.
Todo comenzó con un llamado anónimo al 911 que alertó sobre un objeto sospechoso abandonado en la vía pública. Al inspeccionar el tacho, efectivos policiales hallaron restos humanos envueltos en trapos, algunos de los cuales tenían ropa infantil ensangrentada. La escena evidenció un nivel de brutalidad alarmante: el cuerpo estaba castrado, con las extremidades atadas y partes amputadas.
El análisis de cámaras de seguridad en la zona resultó fundamental. Gracias a las grabaciones, se identificó una camioneta utilizada para transporte de mudanzas desde donde se arrojó el contenedor. Según la reconstrucción de los hechos, varios ocupantes del vehículo convencieron al conductor de detenerse bajo el pretexto de desechar “menudos de pollo”, cuando en realidad estaban deshaciéndose del cadáver.
Horas después, la esposa de la víctima denunció oficialmente la desaparición de su pareja. Esta acción aceleró los procedimientos judiciales y derivó en una serie de allanamientos. Las primeras detenciones se produjeron en una empresa de fletes. Uno de los implicados habría afirmado que “lo mataron porque abusó de una chica”.
En el lugar del crimen y en las imágenes recolectadas, figuran al menos cuatro personas: dos hombres identificados como “Pucho” y Kevin, una mujer apodada “La Pochi”, quien portaba una pulsera electrónica, y el conductor del vehículo. La Fiscalía no descarta que se sumen más nombres a la lista de sospechosos.
Actualmente hay tres personas detenidas, de entre 33 y 48 años. Uno de ellos cuenta con antecedentes judiciales por delitos vinculados a drogas y encubrimiento. Están imputados por homicidio agravado, por el uso de armas de fuego, ensañamiento y la participación de múltiples personas.
El fiscal Diego Rulli, a cargo de la investigación, confirmó que los peritajes forenses indican que la víctima recibió disparos de carabina, sufrió traumatismos severos en el cráneo y fue mutilada tras su muerte. La complejidad del caso y el nivel de organización del crimen sugieren una planificación previa, por lo que se profundizan las pesquisas para determinar móviles y responsabilidades.