En medio de un escenario económico convulsionado y una creciente tensión social, un estudio de la consultora Circuitos revela una caída pronunciada en la imagen del presidente Javier Milei y un resurgimiento de figuras del pasado reciente, encabezadas por Cristina Fernández de Kirchner.
El sondeo, realizado en la provincia de Buenos Aires, arroja que la exmandataria lidera la intención de voto con un 35,2%, mientras que José Luis Espert se posiciona en segundo lugar con un 28,5%. El tercer puesto lo ocupa Diego Santilli con apenas el 13%, evidenciando una dispersión opositora que no logra consolidarse.
El dato más alarmante para el oficialismo nacional es el retroceso en la imagen de Milei. Su valoración positiva cae por debajo del 40%, y el rechazo a su figura alcanza el 44%. Además, el respaldo al programa de ajuste se diluye: un 45,6% de los encuestados lo rechaza abiertamente, frente a un 37,7% que todavía lo apoya.
Esta tendencia se explica en parte por el deterioro de las condiciones de vida: aumento de precios, caída de ingresos, recorte de políticas públicas y una creciente distancia entre el gobierno y los sectores más vulnerables. En este marco, el sur del conurbano —históricamente ligado al peronismo— empieza a recuperar protagonismo político, y se multiplica el rumor de una posible postulación de Cristina Kirchner en esa región.
La encuesta también muestra que, en un escenario donde el PRO y La Libertad Avanza compiten por separado, el peronismo supera a ambos con un 33,8% de intención de voto. Incluso con una eventual alianza entre ambas fuerzas opositoras, el margen de ventaja sobre el peronismo sería de apenas ocho puntos (41,3% contra 33,8%), lo cual plantea interrogantes sobre la capacidad del oficialismo de mantener su base electoral.
Más allá de los porcentajes, el informe refleja un cambio de clima: el relato del «outsider que viene a romper todo» parece haber perdido fuerza frente a las urgencias cotidianas de la población. El discurso disruptivo no alcanzó para contener la expectativa social, y la falta de resultados concretos empieza a pasar factura.
En este contexto, el regreso de Cristina Fernández de Kirchner al centro del debate político no sorprende. Representa, para muchos, un pasado conocido, con sus luces y sombras, pero con una estructura estatal más presente. Mientras Milei apuesta por teorías económicas abstractas y mensajes en redes sociales, el electorado comienza a reclamar respuestas concretas.
Lo que surge de esta encuesta no es una victoria asegurada para ningún sector, pero sí una advertencia clara: el experimento libertario atraviesa una crisis de legitimidad. Y en medio de esa tormenta, figuras tradicionales como Cristina Kirchner vuelven a ocupar un lugar relevante en la conversación pública.