El gobernador bonaerense cuestionó el discurso presidencial y advirtió sobre las consecuencias de sus declaraciones.
Las tensiones políticas se intensificaron tras el discurso del presidente Javier Milei en el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. En su intervención, el mandatario sostuvo que Argentina debe convertirse en una potencia «para que los malvinenses quieran ser argentinos sin tener que disuadirlos», lo que generó rechazo en distintos sectores políticos.
Uno de los más críticos fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien repudió sus dichos y aseguró que responden a «la obsecuencia y la ignorancia». A través de una publicación en la red social X, el dirigente expresó: «Las palabras de un presidente tienen consecuencias, por más que estén solo impulsadas por la obsecuencia y la ignorancia».
Kicillof también cuestionó el giro discursivo respecto a la posición histórica de Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas. «Nunca en 192 años se había adoptado como propia la posición británica, contraria al interés nacional», afirmó.
Además, recordó que la Cuestión Malvinas está reconocida por la ONU como un caso de descolonización y que se trata de una disputa de soberanía, en la que «no resulta aplicable el principio de libre determinación de los pueblos». Sus palabras respondieron directamente a Milei, quien había manifestado su deseo de que «los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros».
Finalmente, el gobernador bonaerense exigió que el gobierno nacional sostenga el reclamo de soberanía con la misma firmeza que lo ha hecho Argentina desde 1833. «Exigimos al presidente Milei que asuma con seriedad y patriotismo el reclamo de soberanía», enfatizó, y cerró su mensaje con una frase contundente: «Milei: las Malvinas fueron, son y serán argentinas».