En las últimas horas, la capital argentina vivió un apagón de gran magnitud que dejó a más de 600 mil usuarios sin electricidad en medio de altas temperaturas. Las calles de Buenos Aires, especialmente la emblemática Avenida 9 de Julio, se transformaron en un caos. Los semáforos dejaron de funcionar, miles de personas quedaron atrapadas en subtes y ascensores, y los vecinos de barrios como Parque Centenario y Caballito se vieron afectados por la interrupción del servicio. Mientras la situación se normalizaba, el temor de que este tipo de eventos se repita con mayor frecuencia comenzó a acentuarse.
El apagón, que ocurrió en pleno contexto de una ola de calor con sensaciones térmicas que superaban los 47 grados, afectó a diversas localidades del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según la empresa Edesur, el sistema de alta tensión operaba correctamente hasta que fallaron dos líneas de 220 KV que conectan Costanera con Hudson, lo que derivó en cortes en varias zonas del sur de la ciudad y el conurbano. A pesar de la respuesta de la empresa, la situación dejó entrever graves falencias en el sistema de distribución.
El ingeniero Nicolás Malinovsky, experto en electricidad e investigador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, alertó sobre la gravedad de la situación. Aseguró que el sistema eléctrico nacional está en una crisis debido a la falta de inversiones en infraestructura en los tres segmentos esenciales: generación, transporte y distribución. Además, destacó el rol de Edesur, concesionaria bajo control de la empresa italiana ENEL, en el colapso del sistema.
El especialista también cuestionó las políticas del gobierno nacional, apuntando a la paralización de obras e incluso al proceso de privatización del sector energético como elementos clave para el deterioro de los servicios públicos. A este panorama se le suma el aumento de la demanda de electricidad y el incremento de tarifas que no se traducen en mejoras en la infraestructura, lo que agrava aún más la situación.
Este viernes, tras los dos apagones registrados, el gobierno oficializó nuevos aumentos en las tarifas de luz para el AMBA, con incrementos de hasta un 1,7% en el precio de la energía. Asimismo, se redujo el subsidio para los usuarios de clase media y bajos ingresos, lo que, según Malinovsky, evidencia el enfoque privatizador del actual gobierno.