Adorni busca limitar preguntas e imponer nuevas reglas en las conferencias
En una nueva maniobra que pone en duda el compromiso con la libertad de prensa, el Gobierno analiza cambios en la dinámica de las conferencias presidenciales. Manuel Adorni, vocero oficial, busca implementar un botón silenciador que le permitiría cortar el micrófono a los periodistas, evitando cruces extensos o incómodos.
El Ejecutivo sostiene que el objetivo es «ordenar» las conferencias matutinas en Casa Rosada, pero la medida ha despertado críticas por el riesgo que supone para el ejercicio del periodismo. La posibilidad de que funcionarios elijan qué preguntas se responden y cuáles se silencian marca un precedente preocupante en términos democráticos.
Junto con esta iniciativa, la administración libertaria prevé otras modificaciones, como la imposición de un «código de vestimenta» que exige saco y corbata para los hombres, aunque aún no se ha informado qué reglas aplicarán a las mujeres. También se estudia permitir la entrada de influencers y youtubers a las conferencias, una estrategia similar a la aplicada por Donald Trump en la Casa Blanca.
Además, el acceso a Balcarce 50 podría restringirse solo a periodistas con relación de dependencia con sus medios. Según el Gobierno, la intención es mejorar sus condiciones laborales y garantizar que cuenten con ART. Sin embargo, la medida excluiría a comunicadores independientes, reduciendo la diversidad de voces en los encuentros con el vocero.
Las nuevas disposiciones que impulsa el oficialismo, lejos de fomentar la libertad, parecen orientadas a controlar el mensaje y limitar la labor periodística. La posibilidad de silenciar a la prensa en un espacio donde se debe garantizar el derecho a la información genera alarma sobre la deriva autoritaria de la gestión y su compromiso con la democracia.