El presidente Javier Milei continúa avanzando en su estrategia de alineamiento con ciertos sectores internacionales, y ahora evalúa retirar a Argentina del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La medida sigue la línea de la decisión de Israel de abandonar el organismo, bajo el argumento de que el comité mantiene un sesgo en sus resoluciones.
El Consejo de Derechos Humanos está compuesto por 47 Estados miembros y Argentina forma parte desde 2019, con un rol destacado en 2022 cuando presidió el organismo. Sin embargo, la administración libertaria considera que este espacio no ha sido contundente en su postura ante el conflicto en Medio Oriente, lo que motiva la posible desvinculación del país.
Este movimiento no es el primero en el plano internacional. Recientemente, el gobierno argentino también anunció su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que evidencia una política de distanciamiento con ciertos organismos multilaterales.
Desde el ámbito de los derechos humanos, diversas organizaciones han alertado sobre las consecuencias de esta decisión. Argumentan que Argentina ha sido un actor relevante en la lucha por la memoria y la justicia, y que su salida del Consejo debilitaría su posicionamiento en la escena global.
Uno de los antecedentes que refuerzan esta postura fue la ausencia de Argentina en la reciente sesión del Consejo en Ginebra, donde se abordaron violaciones a los derechos humanos en el Congo. Esta falta de participación es vista como un indicio del alejamiento progresivo del país en foros internacionales.
El posible retiro se daría en un contexto en el que Milei busca consolidar su vínculo con Israel. En marzo, el mandatario viajará nuevamente a ese país para recibir un reconocimiento por su respaldo a las víctimas del terrorismo. Su posicionamiento ha sido elogiado por dirigentes israelíes, quienes destacan su firmeza en defensa de ese Estado.
De concretarse la salida del Consejo, Argentina debería esperar un año para solicitar su reincorporación y dependería de la votación de los Estados miembros para ser aceptada nuevamente. La política exterior de Milei sigue así el camino de Donald Trump, quien en 2018 también decidió que Estados Unidos abandonara este organismo, aunque la medida fue posteriormente revertida por la administración de Joe Biden.