Los incendios forestales se han intensificado en Argentina, dejando un saldo devastador en varias provincias del país. Más de 25 mil hectáreas fueron consumidas por el fuego en la Patagonia, mientras que en Corrientes las llamas arrasaron otras 20 mil. La crisis ha puesto en evidencia el debilitamiento del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, que opera con recursos limitados y una reducción drástica de su presupuesto.
Según un informe de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, en el primer semestre de 2024 se registraron el doble de incendios de lo esperado. A pesar de esto, el gobierno nacional ejecutó apenas el 30% de los fondos destinados a la lucha contra el fuego, dejando a las provincias sin el apoyo necesario para enfrentar la emergencia.
La situación se agrava por la decisión del Ejecutivo de transferir los helicópteros especializados en combate de incendios a Ucrania, en lugar de destinarlos a mitigar los focos activos en el país. Esta medida, junto con la reducción de horas de vuelo de las aeronaves asignadas, evidencia una disminución en la capacidad de respuesta ante este tipo de desastres.
El impacto de los incendios no se limita a la destrucción ambiental. En las zonas afectadas, comunidades enteras han visto desaparecer sus hogares, ganado y cultivos. En El Bolsón, Ángel Reyes, de 83 años, murió intentando salvar su vivienda de las llamas. En Corrientes, Cindia Mendoza, una maestra de 30 años, perdió la vida mientras intentaba resguardar su escuela en la zona rural de Alén Cué.
Ante la inacción del gobierno nacional, algunas provincias han recurrido a sus propios medios para enfrentar la crisis. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, envió brigadistas y equipos especializados a Río Negro, aunque estos esfuerzos resultan insuficientes frente a la magnitud de la tragedia.
El avance del fuego y la falta de recursos para combatirlo ponen en cuestión las políticas ambientales del gobierno, que ha minimizado la importancia del cambio climático y retiró al país de acuerdos internacionales en la materia. Además, la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud refuerza una visión que desestima la cooperación global en la resolución de problemas ambientales y sanitarios.
Mientras tanto, el presidente Milei continúa con su agenda de viajes internacionales, restando prioridad a las urgencias que afectan a miles de argentinos. En el Congreso, se debaten cuestiones como la eliminación de las PASO, desviando el foco de atención de las emergencias reales que enfrenta el país.
El debilitamiento del Estado en áreas clave como la salud, la educación y la protección ambiental pone en riesgo a millones de ciudadanos. Frente a una crisis climática de magnitudes inéditas, la ausencia de estrategias de prevención y respuesta no solo agrava la emergencia actual, sino que también deja a la sociedad en una situación de mayor vulnerabilidad ante futuras catástrofes.