La administración de Javier Milei continúa acumulando controversias. Esta vez, su jefe de Gabinete, Guillermo Francos, protagonizó una defensa insólita de los polémicos dichos del presidente, quien recientemente arremetió contra el feminismo, la diversidad sexual y el cambio climático en el Foro de Davos, y lanzó un agresivo tuit contra sus críticos, al que calificó como una invitación al debate.
En Davos, Milei sostuvo que movimientos como el feminismo y la ideología de género son «cabezas de un monstruo» cuyo único objetivo es justificar la expansión del Estado. Utilizó un caso de abuso infantil en Estados Unidos para vincular a la comunidad LGBTQ+ con actos criminales, acusándolos de ser «pedófilos». Estas palabras generaron una fuerte reacción en redes sociales y organizaciones de derechos humanos, pero el jefe de Gabinete no solo evitó condenarlas, sino que las reforzó.
En una entrevista radial, Francos afirmó que “de las puertas de la casa para adentro, cada uno puede hacer lo que quiera”, dejando en claro que, en su visión, la diversidad sexual debe limitarse al ámbito privado. También sugirió, sin pruebas, que han existido «campañas escolares» que promueven la homosexualidad, aunque no pudo ofrecer ejemplos concretos al respecto. Sus comentarios, lejos de calmar las aguas, avivaron la indignación pública.
Por si fuera poco, el funcionario intentó justificar un tuit de Milei donde amenazaba con buscar a «los zurdos de mierda» en cualquier rincón del planeta. Según Francos, las palabras del presidente eran una invitación al debate sobre los daños del socialismo y no un acto de violencia verbal. Sin embargo, el tono del mensaje, cargado de insultos y agresividad, contradice esa interpretación.
La defensa de Francos hacia Milei y su discurso plantea preocupaciones sobre el rumbo ideológico del gobierno, que parece decidido a profundizar divisiones y normalizar un lenguaje violento. La validación de este tipo de mensajes pone en jaque no solo los derechos adquiridos por sectores históricamente marginados, sino también los principios básicos de convivencia democrática.