Milei ha vetado oficialmente la Ley de Financiamiento Universitario, una medida que ya había sido adelantada al momento de la aprobación legislativa. La noticia llega después de una masiva marcha federal en apoyo a la norma, lo que ha generado gran controversia tanto en el ámbito político como en el sector educativo.
El veto, formalizado a través del Decreto 879/2024 y publicado en el Boletín Oficial, devuelve el proyecto de ley al Congreso para su reconsideración. Entre los motivos expuestos por el Gobierno se destaca la preocupación por el impacto fiscal de las mejoras salariales que la ley contempla, las cuales, al ser retroactivas, crearían un precedente difícil de sostener financieramente. Además, se argumenta que la implementación de esta ley obligaría al Estado a buscar recursos extraordinarios e imprevistos para cubrir el costo.
Un aspecto relevante del decreto es la admisión por parte del Ejecutivo de que los sueldos del personal educativo se han visto afectados por la inflación, alcanzando un incremento del 87% entre diciembre de 2023 y agosto de 2024, mientras que la inflación durante el mismo período fue del 144%, según datos del INDEC.
Aunque la decisión del presidente Milei fue firme, el senador Martín Lousteau anunció que su bloque insistirá en la reapertura del debate en el Congreso. Mientras tanto, desde el entorno presidencial se reafirma que el Gobierno no aprobará ninguna ley que aumente el gasto público sin garantizar un financiamiento adecuado ni que comprometa el equilibrio fiscal del país.