Economías Regionales en Crisis: El Impacto de la Caída en el Consumo

El último informe de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) presenta un panorama sombrío para las economías regionales argentinas, destacando que doce de diecinueve sectores productivos están en una situación crítica. La crisis, que afecta a la cadena lechera, la carne, la actividad forestal, la yerba mate, el vino, los cítricos y los ovinos, está vinculada con una pronunciada disminución en el consumo.

El consumo de carne y leche está proyectado para alcanzar niveles históricamente bajos en 2024. En el caso de la carne, se espera que el consumo per cápita sea el más bajo en más de un siglo, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Mientras tanto, el consumo de leche también se ha reducido drásticamente, alcanzando el nivel más bajo en los últimos 17 años, según el Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA).

La cadena lechera enfrenta una caída del 12,6% en la producción en el primer semestre del año, afectando principalmente a los pequeños tamberos. Aunque las exportaciones de productos lácteos aumentaron, no son suficientes para compensar la baja en el mercado interno. En paralelo, el sector vitivinícola también sufre con una caída del 4,3% en las ventas internas de vino, agravada por las dificultades cambiarias y una producción decreciente.

El mercado yerbatero, otro sector golpeado, enfrenta una caída del 14% en los despachos de yerba procesada al mercado interno y un aumento en las importaciones de yerba mate desde Paraguay y Brasil. La falta de intervención del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) y la desregulación promovida por el gobierno actual han exacerbado la crisis.

En cuanto a la carne, la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) informa que el consumo per cápita ha disminuido un 17% en comparación con el año anterior. La crisis en el sector ganadero se profundiza debido a la caída en el stock de madres y la menor disponibilidad de hacienda para faena.

Además, la reducción en la demanda de frutas y verduras contrasta con el aumento en el consumo de harinas y fideos, mientras que el informe de Unicef revela que un millón y medio de niños en Argentina saltean al menos una comida al día.

Sin políticas públicas que estimulen la producción y el consumo, las economías regionales enfrentan una situación alarmante. Los sectores afectados buscan diversificarse y aumentar sus exportaciones, pero los volúmenes actuales no logran compensar la caída en el mercado interno.

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