La diputada de La Libertad Avanza (LLA), Lourdes Arrieta, ha intentado justificarse tras una polémica visita a la cárcel de Ezeiza, donde se reunió con Alfredo Astiz, al afirmar que no sabía quién era y que tuvo que «googlearlo». Esta excusa ha generado una ola de indignación y cuestionamientos sobre su conocimiento de la historia argentina.
Arrieta, quien se hizo famosa por colocarse un patito en la cabeza durante una sesión, declaró que fue a la cárcel engañada por su colega Beltrán Benedit. “No les conocía las caras. Los tuve que googlear a la salida del penal para saber quiénes eran”, aseguró en una entrevista a un medio mendocino. Además, expresó su repudio hacia los represores, aunque admitió su falta de conocimiento previo sobre ellos.
La diputada sostuvo que fue «estafada» por Benedit, quien organizó la visita al penal donde están recluidos los condenados por delitos de lesa humanidad. Incluso se puso a disposición de los bloques opositores que presentaron una resolución para juzgar la conducta de los legisladores de LLA. “No tengo nada que esconder. Voy a votar a favor de la resolución de UxP y del Frente de Izquierda para que pueda presentar mis pruebas”, declaró.
Arrieta no es la única legisladora que ha intentado desligarse del escándalo. Rocío Bonacci, otra diputada involucrada, también afirmó haber sido engañada y estar «totalmente ajena» al encuentro con los genocidas. Arrieta mencionó que tanto ella como Bonacci experimentaron angustia y shock al descubrir la verdadera naturaleza de la visita.
La diputada intentó justificar su participación al decir que se le informó que la visita era de carácter institucional y humanitario para evaluar las condiciones edilicias y sanitarias de los internos. Sin embargo, su versión de los hechos difiere de la de Bonacci en cuanto a la responsabilidad de Martín Menem, presidente de la Cámara, quien facilitó el transporte para el bloque de LLA.
En definitiva, la postura de Arrieta ha sido cuestionada por su aparente desconocimiento y falta de responsabilidad, a pesar de haber participado en una visita que parecía tener un claro objetivo de reivindicación del terrorismo de Estado.
La Libertad Avanza sigue intentando justificar lo injustificable, mientras la sociedad argentina observa con indignación y repudio estos intentos de minimizar un episodio que remueve las heridas más profundas de su historia reciente.