Peligros de Favorecer la Importación de Alimentos: Una Amenaza a la Producción y el Consumo Interno

Los expertos han lanzado serias advertencias sobre los riesgos de recurrir a la importación de alimentos como una estrategia para reducir los precios. Este enfoque, aplicado en períodos neoliberales anteriores en Argentina, podría tener consecuencias desastrosas a corto, mediano y largo plazo.

Paula Español, exsecretaria de Comercio, destaca que abrir las importaciones no ha sido una herramienta efectiva para la reducción de precios. «El impacto negativo por la destrucción de empleo y la industria nacional es brutal. Con una retracción de más de 21 puntos en toda la industria y una caída estrepitosa del consumo, esto condena al empleo y la industria argentina», advierte. Como ejemplo, menciona la caída del consumo de leche en un 20%.

Español también señala que cualquier posible reducción de precios está más ligada a la recesión que a la competencia generada por productos importados. «Si el supermercado vende un producto importado a 700 pesos, pero puede ponerlo a 950, lo hará. La baja de precios, en todo caso, es por la falta de ventas», explica.

Además, las pequeñas y medianas empresas (pymes) que producen marcas blancas para los supermercados también se verán afectadas. La deslocalización de la producción perjudicaría tanto a grandes empresas multinacionales como a firmas nacionales pequeñas, impactando negativamente en el empleo.

La investigadora de Conicet, Anahí Rampini, añade que la importación de alimentos y productos de higiene es compleja debido a los numerosos controles que deben superar. Esto ha llevado a una alta concentración en las importadoras alimenticias, lo que dificulta fomentar una mayor competencia y reducir los precios.

Guido Bambini, economista del CEPA, señala que muchas empresas alimenticias argentinas tienen sus casas matrices en el exterior, lo que facilita la creación de esquemas de importación de productos. «Veinte empresas controlan el 75% de las góndolas de los supermercados», comenta Bambini, subrayando la concentración del mercado.

Agostina Monti Salías, especialista en desarrollo productivo, amplía el análisis señalando una «desregulación» general que favorece las importaciones, incluso con los pagos a importadores «pisados» por la falta de dólares. Pone como ejemplo el caso de las pavas eléctricas, protegidas contra el dumping por regulaciones internacionales. Sin embargo, con la flexibilización de controles, se sospecha que productos de China están ingresando a través de Malasia, manteniendo los precios altos y beneficiando a importadores y distribuidores, pero no a los consumidores.

La apuesta por la importación de alimentos como estrategia para bajar los precios podría ser contraproducente, afectando negativamente la producción local, el empleo y, en última instancia, el consumo interno. Los expertos coinciden en que la solución a la inflación y la mejora del poder adquisitivo deben buscarse en políticas que fortalezcan la industria nacional y protejan el empleo.

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