La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ha justificado el cese de apoyo a los comedores populares por supuestos hechos de corrupción. Sin embargo, los fondos no fueron redistribuidos hacia otros destinos, y tanto la Tarjeta Alimentar como la ayuda a través de iglesias y escuelas también sufrieron recortes significativos.
El conflicto por los alimentos en los comedores de las organizaciones sociales plantea una pregunta crucial: ya que Pettovello decidió no dar comida a las organizaciones porque «son intermediarias», ¿ha compensado por otras vías lo que no entregó a los movimientos? Es fundamental aclarar este punto, ya que en los casi seis meses de gestión, el gobierno mileísta ha generado tres millones de nuevos indigentes, situación que no muestra signos de mejorar a corto plazo.
La respuesta es clara: no. Ni a través de la Tarjeta Alimentar, ni con la asistencia a las iglesias, ni con los comedores escolares se ha compensado lo no distribuido a los movimientos sociales. Esto se confirma con datos oficiales del Presupuesto Abierto, la ANSES y el INDEC.
La Tarjeta Alimentar: Una Vía No Suficiente
La Tarjeta Alimentar es la política de asistencia no cuestionada por la administración mileísta, consistiendo en transferencias directas a los titulares basadas en el criterio de la Asignación Universal por Hijo (AUH). A pesar de que su monto fue mejorado en diciembre, enero y marzo, el encarecimiento de los alimentos ha reducido su poder adquisitivo. Actualmente, la tarjeta sólo permite comprar un cuarto de la canasta alimentaria necesaria para sobrevivir. Incluso sumando la AUH, el poder adquisitivo apenas alcanza para cubrir la mitad de la canasta de indigencia.
Aunque el gobierno duplicó el monto de la AUH y aumentó en un 50% la Tarjeta Alimentar en enero, el constante aumento en los precios de los alimentos ha anulado estas mejoras. Además, el gobierno no ha ampliado el número de beneficiarios de la tarjeta, que sigue cubriendo a niños hasta 14 años y no ha incluido a otros sectores vulnerables como adolescentes, jóvenes sin ingresos, adultos mayores con jubilación mínima o pensionados.
Comedores Escolares: Una Asistencia Deficiente
El gobierno nacional ha ejecutado sólo el 10% del presupuesto destinado a los comedores escolares, según datos de la página Presupuesto Abierto. La Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) advirtió que, de este monto devengado, lo pagado fue cero. En abril, el Ministerio de Capital Humano trasladó este programa a la Secretaría de Educación, lo que resultó en una utilización insuficiente del presupuesto para comedores escolares.
Un Panorama Distópico
El recorte a los comedores y merenderos comunitarios ha sido del 42%. Sumado a la falta de mejoras reales en las transferencias directas y a la ejecución mínima del presupuesto para comedores escolares, la conclusión es ineludible: el Ministerio de Capital Humano no está solucionando supuestos problemas de corrupción, sino que está provocando hambre en la población.
Los efectos de la gestión son evidentes en las calles, donde miles de personas se ven obligadas a buscar comida en la basura. Esta situación ha sido denunciada por la iglesia y los dirigentes de la CTERA, quienes observan cómo los niños, al comer peor en las escuelas, ya no pueden contar con la vianda del comedor barrial. Con el invierno a las puertas y la economía en recesión, el panorama es alarmante.