El interrogante sobre el umbral de tolerancia social ante el ajuste económico y el caos gubernamental
El veloz deterioro económico ha suscitado incertidumbre sobre cuál será el límite de tolerancia social frente a las agresiones al bienestar general. ¿Cuándo la mayoría se va a cansar de Milei? Esta pregunta se vuelve cada vez más relevante ante la magnitud y velocidad del ajuste económico implementado por el gobierno de Javier Milei.
La experiencia histórica indica que los estallidos sociales no son solo consecuencia de crisis sociales, sino que provienen principalmente de problemas financieros y cambiarios. El fracaso en el ingreso de dólares financieros y la fuga de capitales han sido factores determinantes en el colapso de proyectos políticos a lo largo de los años.
Repasando brevemente las crisis políticas de las últimas décadas, desde la dictadura militar hasta el gobierno de Alberto Fernández, se observa un patrón común: el estallido se produce cuando se agota el acceso a dólares y se desata una corrida cambiaria.
En el caso del gobierno de Milei, la escasez de dólares se presenta como un desafío crucial. A pesar de las compras diarias de divisas, las reservas del Banco Central parecen insuficientes. La dependencia del ritmo de liquidación de dólares del complejo agroexportador agrava la fragilidad del panorama económico.
Las expectativas de un paquete financiero o un nuevo acuerdo con el FMI para aliviar la situación se enfrentan a obstáculos burocráticos y políticos que no se ajustan a las urgencias domésticas. La inversión extranjera directa y los créditos externos tampoco parecen ser fuentes viables de ingresos de dólares.
El gobierno de Milei se encuentra ante el desafío de reconocer que «sin dólares no hay paraíso» y que prolongar el atraso cambiario solo conducirá a una nueva devaluación y a un aumento en la inflación. La pregunta sobre cuándo la mayoría se cansará de Milei sigue sin respuesta, pero la escasez de dólares podría ser un factor determinante en la ecuación.