CRISIS DIPLOMÁTICAS EN AMÉRICA HISPANA. Noboa y Milei desestabilizadores de la Patria Grande  

Por Luis Gotte – La Pequeña Trinchera

El administrador liberal de Ecuador, Daniel Noboa, quien carece de experiencia política, guarda similitud con el administrador argentino, Javier Milei, y ha establecido uno de los peores precedentes a nivel mundial: la invasión de una Embajada de un país soberano.

El artículo 22 de la Convención de Viena de 1961 establece claramente que los lugares como las embajadas extranjeras son inviolables y que «el Estado receptor no entrará en ellos sin el consentimiento del jefe de la misión». Esta convención surgió en un momento crucial de la historia, cuando el mundo estaba emergiendo de las sombras de la Segunda Guerra Mundial y buscaba establecer un nuevo orden internacional basado en el respeto mutuo, la soberanía nacional y la cooperación entre estados.

En este contexto, la inviolabilidad de las embajadas se convirtió en un pilar fundamental para el funcionamiento efectivo de las relaciones diplomáticas. Esto no es simplemente una formalidad, sino una garantía vital para la seguridad y el bienestar de los diplomáticos y ciudadanos extranjeros en territorio extranjero. Su importancia trasciende lo meramente práctico, ya que simboliza el respeto mutuo entre naciones soberanas y el compromiso con las normas y valores del derecho internacional.

Los casos de invasión a embajadas se han registrado principalmente en dictaduras. Sin embargo, es preocupante que en la actualidad este tipo de acciones se estén llevando a cabo en gobiernos democráticos, como los de México y Ecuador.

México tiene una larga historia de asilo y su diplomacia ha ayudado a salvar miles de vidas, incluidas las de ciudadanos argentinos, a lo largo del siglo XX. Este viernes 5 de abril, la Embajada mexicana fue víctima de un atropello sin precedentes. Es evidente que, en la actualidad, el mundo parece estar cada vez más dispuesto a ignorar reglas fundamentales que antes eran intocables.

Tanto Noboa como Milei están contribuyendo a la desestabilización de toda la región. La esperanza de una «Patria Grande» se está desvaneciendo mientras los principios y valores democráticos se ven amenazados. Es crucial que los líderes políticos actúen con responsabilidad y respeto por las normas internacionales si deseamos mantener la estabilidad y un desarrollo integral en nuestra región. Hoy estos gobiernos liberales solo siguen las reglas de juego que impone el nuevo colonialismo gringo. 

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