En una entrevista televisiva realizada anoche, la canciller Diana Mondino lanzó acusaciones sin presentar pruebas sobre un supuesto complot de «cubanos y venezolanos» pagados para desestabilizar al gobierno de Javier Milei. Sus declaraciones, basadas en teorías conspirativas, podrían generar tensiones diplomáticas con estos países.
Mondino afirmó que hay «personas de otros países» siendo remuneradas para «quitarlo a Javier Milei» del poder, sin proporcionar evidencia alguna. Además, insinuó la posibilidad de atentados o agresiones en las horas previas al discurso del presidente en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.
Cuando se le consultó sobre la presencia de «infiltrados de Cuba y Venezuela», la canciller respondió sin ofrecer pruebas concretas: «Lamentablemente es así y está comprobado de varias maneras». Mencionó la existencia de videos en los que algunos sospechosos «parecían periodistas», pero no proporcionó detalles.
Según Mondino, estos presuntos desestabilizadores son «cuentapropistas» con un alto grado de preparación en desestabilización de gobiernos, alegando que ya han participado en disturbios en Chile y Ecuador en el pasado.
La canciller vinculó estas acusaciones con el gobierno anterior, sugiriendo que en esa época los extranjeros tenían «libertad para entrar y salir» del país y no enfrentaban consecuencias por sus acciones. Además, especuló sobre un supuesto interés económico detrás de estos presuntos intentos de desestabilización.
En un intento por reforzar sus afirmaciones, Mondino relacionó los supuestos intentos de desestabilización con la visita de dirigentes gremiales argentinos al presidente venezolano Nicolás Maduro, mencionando la circulación de videos que mostraban a Maduro saludando a argentinos.
Las declaraciones de la canciller Mondino, careciendo de pruebas concretas y basándose en teorías conspirativas, han generado preocupación en la escena política, abriendo interrogantes sobre la veracidad de sus afirmaciones y la posible repercusión diplomática que puedan tener en las relaciones con Cuba y Venezuela.