En un nuevo acto de cinismo desmedido, Manuel Adorni, vocero presidencial, ha causado conmoción al expresar su alegría por la desaparición del programa de las Madres de Plaza de Mayo en la TV Pública. En una entrevista por TN, Adorni no solo anunció la decisión del Gobierno de dar de baja el ciclo «Madres de la Plaza» después de 16 años ininterrumpidos en pantalla, sino que también celebró la medida de una manera inaceptable.
El vocero, conocido por su arrogancia en cada aparición pública, no dudó en afirmar: «A mí me parece sensacional que esto haya desaparecido». Esta expresión, que alude directamente a la desaparición de personas durante la última dictadura cívico militar en Argentina, ha generado un repudio generalizado y ha sido catalogada como una muestra de cinismo sin precedentes en los 40 años de democracia en el país.
La provocadora declaración de Adorni ha causado indignación, especialmente considerando que varios funcionarios del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) han reivindicado la dictadura desde su creación como fuerza política. La frase del vocero presidencial representa una mueca de desprecio hacia las víctimas de detenciones ilegales, torturas y asesinatos perpetrados durante ese oscuro periodo de la historia argentina.
Adorni, no solo se jactó de ser el portador de esta noticia, sino que justificó su alegría argumentando que la medida del gobierno era parte de «desarmar parte de la vieja política». Además, utilizó el desgastado argumento de culpar a los más vulnerables al afirmar que este tipo de programación era sostenido por los mismos pobres e indigentes, insinuando que con impuestos indirectos se financiaban producciones que, según él, no beneficiaban a la sociedad.
La insensibilidad del vocero presidencial ha trascendido todos los límites éticos y de respeto, causando consternación y repudio tanto en la sociedad como en el ámbito político. La desaparición del programa de las Madres de Plaza de Mayo, un símbolo de la lucha por los derechos humanos, ha quedado opacada por la polémica generada por Adorni y su celebración insensible, que ha levantado un fuerte rechazo en la opinión pública.