En medio de un aumento récord del 410 por ciento en la tarifa del boleto de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en el último mes y medio, las empresas de transporte público enfrentan una crisis debido a la falta de actualización de los subsidios estatales. A pesar del incremento en los costos, las compañías de colectivos afirman que el pasaje promedio debería costar 1000 pesos, pero solo reciben 600 pesos entre tarifas y subsidios estatales.
El boleto mínimo ha escalado de 52,96 a 270 pesos, generando malestar en los usuarios, mientras que el servicio sigue subsidiado en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Sin embargo, este subsidio se encuentra congelado desde noviembre, lo que ha llevado a las cinco cámaras de empresas de colectivos del AMBA a enviar una carta documento al ministro de Economía, Luis Caputo, denunciando el supuesto incumplimiento del marco normativo que determina los ingresos necesarios para los operadores de colectivos de la región.
En el comunicado, suscrito por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta); Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba); Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (Ceap), Cámara de Transporte de la Provincia de Buenos Aires (Ctpba) y Cámara de Empresarios Unidos del Transporte Urbano de Pasajeros de Buenos Aires (Ceutupba), se advierte que, de no producirse una actualización de la estructura de costos durante la semana, el sistema de transporte en la Región Metropolitana se encamina hacia una paralización no deseada por los operadores.
En el documento, las empresas resaltan que, a pesar del reciente aumento del boleto a 270 pesos en la zona del AMBA, el estado aporta 400 pesos por viaje en una cuenta que no se ha actualizado desde noviembre. Se reciben actualmente 600 pesos por viaje cuando el costo estimado es de 1000 pesos, incumpliendo así el compromiso de actualizar las cuentas y la determinación de subsidios después del ajuste de tarifas y la paritaria firmada con el sindicato UTA (Unión Tranviarios Automotor).
Los empresarios subrayan que, incluso con un boleto mínimo de 270 pesos, la tarifa promedio apenas cubre el 20 por ciento del costo real de cada viaje, poniendo en riesgo la continuidad de los servicios en el segundo sistema de transporte de colectivos más grande del mundo, que emplea a 50,000 trabajadores y transporta a más de 10 millones de pasajeros diarios.
La amenaza de paralización se vuelve más inminente, según la carta documento, si no se adoptan medidas perentorias para actualizar los subsidios y estructuras de costos. Las empresas han agotado los recursos ordinarios para operar el último mes y han utilizado todo tipo de créditos y reservas financieras.
En los últimos dos meses, debido a la variación del tipo de cambio, el precio del gasoil y otros insumos, la brecha entre costos reales y reconocidos ha aumentado más del 75 por ciento, según explicaron las empresas, quienes también informaron sobre una solicitud de recomposición paritaria por parte del sindicato de trabajadores.
Ante este escenario, las empresas de transporte colectivo ya han recortado los servicios en un 50 por ciento durante diciembre en demanda de aumento de subsidios y/o tarifas. A pesar del aumento de precios a partir del 1 de enero, el servicio no ha logrado normalizarse, y ahora las empresas amenazan con empeorar la situación, especialmente fuera del horario pico donde se registran mayores incumplimientos debido a la disminución del caudal de pasajeros y la falta de controles gubernamentales efectivos.