El Desafío de Preservar la Democracia y sus Valores en Tiempos Inciertos

Nota de opinión

Conmemoramos cuatro décadas de democracia en Argentina, un logro que ha sido testigo de la lucha incansable del pueblo por superar las heridas de una dictadura genocida y la doctrina de seguridad impuesta por Estados Unidos. Desde sus inicios, la democracia ha enfrentado desafíos y ha evolucionado, marcada por la valiente resistencia de Madres y Abuelas, el alfonsinismo con valores democráticos, el menemismo entreguista y el renacer patriótico del peronismo.

Sin embargo, en este aniversario, nos encontramos ante un escenario incierto, con un presidente electo que propone un «ajuste doloroso» sin claridad sobre quiénes serán los afectados. La promesa de no tocar al sector privado contrasta con la inquietante incertidumbre sobre el destino de los trabajadores del Estado, médicos, docentes y demás servidores públicos. Esta política recuerda la cruzada antiestatal iniciada en 1976 por Martínez de Hoz y retomada por diversos líderes a lo largo de la historia.

El presidente electo, al apelar a la «herencia recibida», intenta justificar un ajuste que recae injustamente sobre los hombros de los trabajadores y sectores vulnerables, obviando la responsabilidad de los monopolios en el crecimiento de la pobreza y la inflación. Se revive una doctrina perimida que solo beneficia a minorías corporativas, alejándose de los ideales de justicia social que inspiraron al peronismo.

La resistencia y la memoria histórica de organismos como Madres y Abuelas, junto con la firmeza de los 11.5 millones de ciudadanos que votaron por Unión por la Patria, son fundamentales en este momento. El discurso del gobernador Kicillof destaca la necesidad de rebeldía, justicia social y distribución equitativa para gobernar con coraje y amor a la patria.

En este contexto, es imperativo que las organizaciones políticas y sociales se unan democráticamente para preservar los derechos sociales, culturales y políticos que estarán en juego en los próximos meses. La democracia argentina, forjada en la lucha y la resistencia, enfrenta una nueva prueba, y dependerá de la capacidad del pueblo para mantener vivos los valores que han guiado estos 40 años de historia democrática.

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