Por Mónica Angelini (Equipo Miguel Saredi)
Estimados lectores,
En la actualidad, nos encontramos frente a un desafío fundamental para la preservación de nuestra patria y la defensa de nuestros recursos naturales. El terrorismo de estado, un método históricamente utilizado por sectores de derecha, está siendo empleado nuevamente para romper los lazos que nos unen como sociedad. Mediante el uso indebido de la justicia y las fuerzas de seguridad, se busca ejecutar un plan nefasto que pone en riesgo la integridad de nuestra nación.
Uno de los aspectos más preocupantes de este plan es la promoción y ejecución de la mega minería sin importar los pueblos que habitan en esas tierras. Lamentablemente, esto no constituye una novedad en nuestra historia. En el pasado, hemos sido testigos de cómo intereses particulares han prevalecido sobre el bienestar de nuestra gente y el cuidado de nuestro entorno. Debemos recordar que en el año 2015 se endeudó nuestro país. Ahora, en el 2024, se nos presenta una nueva oportunidad para tomar decisiones que definirán el rumbo de nuestra nación.
Es importante destacar que existen aquellos que se presentan como peronistas, pero que en realidad están negociando y vendiendo los intereses de nuestro país. Estos falsos peronistas son cómplices de un plan criminal que busca criminalizar y confundir a quienes defienden los derechos y las riquezas de nuestra tierra. Utilizando el pretexto del modelo privatizador, acusan al kirnerismo y a la izquierda de ser los responsables de los conflictos y la resistencia a la extracción del litio. Sin embargo, esto no es más que una estrategia para justificar sus acciones y ocultar sus verdaderos intereses: la libre extracción de nuestros recursos y la abolición de cualquier derecho que impida su avance.
Ante este panorama, es crucial que nos preguntemos de qué lado estamos. ¿Estamos dispuestos a permitir que se repitan los errores del pasado? ¿A ceder nuestra soberanía y permitir que intereses particulares prevalezcan sobre los derechos de nuestra gente? Como ciudadanos comprometidos, debemos alzar nuestras voces en defensa de nuestra patria y sus recursos. Debemos exigir transparencia, participación ciudadana y una gestión responsable de nuestros bienes comunes.
Es momento de unirnos en la defensa de nuestra tierra y rechazar cualquier intento de imponer un modelo depredador. Debemos reconocer que la historia nos ha enseñado que el terrorismo de estado no es una herramienta legítima ni aceptable. El diálogo, el respeto y el cuidado de nuestras comunidades y nuestro medio ambiente deben guiar nuestras decisiones.
En conclusión, la lucha contra el terrorismo de estado y la defensa de nuestros recursos es una tarea urgente y vital. No podemos permitir que intereses mezquinos prevalezcan sobre el bienestar de nuestra sociedad y la preservación de nuestra patria.