En la cuarta sesión ordinaria del año, Diputados dio sanción definitiva a dos normas que transforman la educación provincial: una crea un programa contra la violencia digital y otra regula las pantallas en escuelas primarias y secundarias.
La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires convirtió en ley este martes dos proyectos centrales para el sistema educativo bonaerense que ya habían obtenido media sanción del Senado a principios de octubre.
En una misma jornada legislativa, los diputados aprobaron de manera definitiva la iniciativa conocida como Ley Ema y la norma que regula el uso de dispositivos móviles en las instituciones educativas.
La primera norma crea el Programa Provincial de Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en Ámbitos Educativos, denominado Programa EMA. El texto define a la violencia digital como las conductas ejercidas a través de tecnologías que provoquen daños físicos, psicológicos, sexuales, económicos o morales y establece lineamientos para su prevención, detección y abordaje integral en todos los niveles y modalidades.
La ley incorpora a la Ley Provincial de Educación N°13.688 nuevos contenidos de ciudadanía digital, establece la capacitación obligatoria para los docentes y actualiza los protocolos de intervención ante situaciones de ciberacoso, obtención o difusión sin consentimiento de material íntimo, incluido aquel generado o manipulado con Inteligencia Artificial (IA). La iniciativa surgió tras la unificación de dos propuestas impulsadas por las legisladoras de Fuerza Patria, Laura Clark en el Senado y Mayra Mendoza en Diputados.
La norma lleva el nombre de Ema Bondaruk, la adolescente de 15 años de Longchamps que falleció en agosto de 2024 luego de la viralización no consentida de imágenes íntimas en su entorno escolar.
En paralelo, la Cámara baja sancionó el proyecto del diputado Martín Rozas que promueve el uso seguro y responsable de teléfonos y pantallas para alumnos de 6 a 17 años en establecimientos de gestión pública y privada.
La segunda ley extiende al nivel secundario la restricción que ya regía en primaria. Determina que los dispositivos no deberán emplearse durante la jornada educativa, salvo que exista una autorización explícita del docente con fines pedagógicos o una necesidad vinculada a la salud. El objetivo, según se expuso en el recinto, es ofrecer un ámbito más protegido dentro de las escuelas frente a los efectos nocivos de la sobreexposición a pantallas.
Ambas disposiciones alcanzan a todas las escuelas de la provincia de Buenos Aires, incluidas las del partido de Villarino. Su implementación quedará sujeta a la reglamentación del Poder Ejecutivo y a las directrices que dicte la Dirección General de Cultura y Educación para adecuar los contenidos curriculares y los acuerdos de convivencia.