Jesús Abel Blanco: a cien años del nacimiento de un maestro de la política bonaerense

Jesús Abel Blanco, referente histórico de 9 de Julio y dirigente del interior bonaerense, es recordado a cien años de su nacimiento por su trayectoria política, su compromiso con las instituciones y su particular manera de entender la militancia desde la cercanía con la comunidad. Miguel Saredi recupera su legado y las enseñanzas que marcaron su propia formación política.

Por Miguel Saredi

Este 20 de agosto se cumplen cien años del nacimiento de Jesús Abel Blanco, uno de esos dirigentes que dejaron una huella profunda en la política bonaerense y, especialmente, en quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo y escucharlo alguna vez en nuestra vida.

Para mí, recordarlo no es solamente hacer memoria sobre un dirigente importante de la provincia de Buenos Aires. Es también volver a una etapa fundamental de mi propia vida política: aquellos años de militancia en Trenque Lauquen, en los que Jesús Blanco me enseñó mucho acerca de cómo entender la política, el peronismo, el interior bonaerense y la vocación por lo público.

Blanco había nacido en 9 de Julio el 20 de agosto de 1926, en el seno de una familia humilde de inmigrantes españoles. Desde muy joven conoció el trabajo y el esfuerzo. Esa experiencia de vida seguramente contribuyó a formar una característica que conservaría durante toda su trayectoria: nunca perdió el contacto con la realidad cotidiana de la gente.

Su recorrido público fue extraordinario.

Fue dirigente sindical de Luz y Fuerza, concejal, dirigente del Partido Justicialista, legislador, convencional constituyente en la reforma constitucional de 1994 y diputado nacional en dos períodos.

Pero su nombre quedó especialmente unido a su querido 9 de Julio.

Fue elegido intendente por primera vez en 1962, aunque la interrupción institucional posterior al derrocamiento del presidente Arturo Frondizi impidió que pudiera asumir. Volvió a ser elegido en 1973, pero aquel mandato también sería interrumpido, esta vez por el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Muchos años después, con la democracia definitivamente recuperada, los vecinos volvieron a confiar en él. Fue elegido intendente en 1991 y reelegido en 1995 y 1999.

En total, el pueblo de 9 de Julio lo eligió cinco veces para conducir el municipio.

Ese dato dice mucho más que cualquier descripción.

Un dirigente del interior que pensaba en grande

Jesús Blanco tenía algo que hoy necesitamos recuperar: podía defender apasionadamente a su pueblo sin dejar de pensar en la Provincia y en la Argentina.

Cuando llegó al Congreso de la Nación, no abandonó los problemas del interior bonaerense. Por el contrario, llevó esas preocupaciones al escenario nacional.

Como diputado, trabajó especialmente sobre energía, comunicaciones, educación, producción y desarrollo regional. Impulsó iniciativas relacionadas con las redes de gas, la infraestructura energética y la presencia universitaria en el interior.

Se interesó por las universidades, los corredores productivos y el desarrollo regional.

Siempre estuvo preocupado por los estudios de los más jóvenes, incluso de aquellos que debían trasladarse a la ciudad de La Plata para cursar sus estudios universitarios. También formó a muchos dirigentes y jóvenes militantes, como el querido Eduardo Noel Bustamante, referente social y militante político justicialista de Dudignac, localidad del partido de 9 de Julio, quien se ha encargado personalmente de que la figura de Don Jesús no sea olvidada.

Jesús Blanco enseñó el valor de escuchar y que recorrer los pueblos nunca es perder el tiempo. Enseñó que detrás de cada institución —un club, una cooperativa, una sociedad de fomento, una escuela o una entidad intermedia— existe una parte fundamental de la vida de una comunidad.

Y, especialmente, enseñó que el Justicialismo clásico es mucho más profundo que lo que muchas veces aparece a los ojos de muchos.

El peronismo debe ser un compromiso con los demás, con el prójimo; profundamente cristiano y humanista, ligado a los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia.

Blanco perteneció a una generación de dirigentes del interior que conocían cada localidad, que conocían el territorio, que escuchaban y que entendían que no existe verdadera política sin cercanía con la gente.

Política, instituciones y comunidad

Jesús Blanco tampoco entendía la política como una actividad aislada del resto de la sociedad.

Participó activamente de instituciones comunitarias de 9 de Julio y acompañó iniciativas sociales, educativas, deportivas y sanitarias.

Esa concepción también merece ser reivindicada.

Los municipios del interior argentino se construyeron con cooperativas, clubes, bibliotecas, escuelas, asociaciones civiles, sindicatos, productores, comerciantes y miles de vecinos que dedicaron parte de sus vidas a mejorar sus comunidades.

Blanco provenía de ese mundo.

Por eso, su liderazgo sobrevivió largamente a los cargos que ocupó.

Hoy, a cien años de su nacimiento, su recuerdo permanece como un testimonio de una manera de entender la política: con compromiso, cercanía, vocación de servicio y una profunda preocupación por la comunidad.

Un recuerdo permanente hacia él y, al mismo tiempo, una necesidad: que el peronismo vuelva a reflejarse en figuras como Jesús Abel Blanco.

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