El dirigente político volvió a cuestionar la denominada “prioridad porteña” y sostuvo que la eliminación del descuento en el segundo tramo del viaje afecta especialmente a trabajadores del Conurbano que ingresan diariamente a la Ciudad.
El transporte público volvió a convertirse en un nuevo punto de tensión entre la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde agosto, los usuarios que ingresan a CABA en tren y luego continúan su recorrido en subte dejaron de contar con el descuento del 50% que se aplicaba al segundo viaje mediante el esquema de la Red SUBE.
La modificación impacta particularmente en quienes viven en distintos puntos del Conurbano bonaerense y utilizan diariamente el sistema ferroviario para llegar a la Ciudad y luego deben combinar con el subterráneo para alcanzar sus lugares de trabajo.
Frente a este escenario, el dirigente político Miguel Saredi cuestionó duramente al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y volvió a poner en discusión el concepto de “prioridad porteña” que la administración de la Ciudad viene aplicando en distintos servicios y espacios públicos.
“La Ciudad no puede desconocer a quienes la hacen funcionar”
En una entrevista, con este medio y de fuerte contenido político, Saredi planteó que detrás de la discusión tarifaria existe un problema que excede el valor de un boleto: la relación cotidiana entre la Ciudad y los millones de bonaerenses que ingresan diariamente a ella.
El dirigente sostuvo que Buenos Aires funciona, en buena medida, gracias al trabajo de personas que viven fuera de sus límites administrativos.
Médicos, enfermeros, docentes, policías, trabajadores gastronómicos, cuidadores, personal de limpieza, empleados de comercio y trabajadoras de casas particulares forman parte de ese universo de personas que todos los días atraviesan la General Paz para cumplir con sus tareas.
Muchos de ellos comienzan sus jornadas durante la madrugada, recorren largas distancias desde La Matanza y otros municipios del Gran Buenos Aires y, después de combinar distintos medios de transporte, llegan a hospitales, escuelas, comercios, oficinas, edificios y establecimientos gastronómicos porteños.
Para Saredi, resulta contradictorio que esas mismas personas sean indispensables para el funcionamiento cotidiano de la Ciudad y, al mismo tiempo, encuentren mayores costos cuando necesitan trasladarse hacia ella.
“Es difícil entender que se necesite a los trabajadores del Conurbano para sostener servicios esenciales y que después se los considere ciudadanos de segunda cuando tienen que utilizar el transporte público”, planteó el dirigente.
El cambio en la Red SUBE
La discusión tiene como punto de partida una modificación concreta en el esquema de integración tarifaria.
La Red SUBE fue creada para reducir el costo de los viajes combinados en el Área Metropolitana de Buenos Aires. De acuerdo con la información oficial, el sistema contemplaba un descuento del 50% para el segundo viaje y del 75% desde el tercero, siempre que se cumplieran las condiciones establecidas y las combinaciones se realizasen dentro del período previsto.
Sin embargo, desde agosto de 2026 dejó de aplicarse el beneficio del segundo viaje cuando la combinación comienza en un tren y continúa en el subte porteño. El descuento se mantiene para otras combinaciones contempladas por el sistema, mientras que en el caso tren-subte los pasajeros deben afrontar el costo completo del viaje en el subterráneo.
El cambio adquiere relevancia porque el subte porteño tiene una tarifa propia. El cuadro tarifario vigente durante julio establecía para usuarios con SUBE registrada un valor de $1.621 para los primeros 20 viajes mensuales, con reducciones progresivas a partir de determinados niveles de utilización.
Para una persona que realiza el recorrido de ida y vuelta todos los días laborales, la pérdida del descuento puede traducirse en un incremento significativo del gasto mensual destinado exclusivamente al transporte.
“¿Los necesitan para trabajar y después los consideran de afuera?”
Ese es uno de los principales cuestionamientos formulados por Saredi.
El dirigente considera que la discusión no debería limitarse a la autonomía de la Ciudad ni a las competencias administrativas de cada jurisdicción, sino que debería contemplar la realidad metropolitana.
“La autonomía de la Ciudad es una realidad institucional, pero no puede transformarse en una frontera social”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que un trabajador de La Matanza, Merlo, Morón, Lomas de Zamora, San Martín o cualquier otro distrito bonaerense puede desarrollar prácticamente toda su actividad laboral en CABA y, sin embargo, quedar excluido de determinados beneficios por el solo hecho de tener domicilio en la Provincia.
Para Saredi, esa lógica genera una contradicción: la Ciudad necesita diariamente de esa fuerza laboral, pero establece diferencias cuando esos mismos trabajadores utilizan determinados servicios.
El antecedente del Ecoparque
El dirigente también vinculó la discusión del transporte con otra decisión adoptada durante la gestión de Jorge Macri: el cobro de entrada al Ecoparque para quienes no tienen domicilio en la Ciudad.
Desde el 17 de junio de 2026, el Gobierno porteño estableció que el ingreso al Ecoparque sería gratuito para los residentes de CABA, mientras que los argentinos y residentes en el país que viven fuera de la Ciudad deben pagar una entrada general. Los extranjeros tienen una tarifa diferente.
La propia administración porteña presentó la medida como parte de una política destinada a otorgar prioridad a los vecinos de la Ciudad.
Saredi cuestionó que ese criterio pueda extenderse progresivamente a distintos ámbitos de la vida cotidiana.
A su entender, no debería consolidarse una lógica en la que el lugar de residencia determine quién accede a determinados beneficios y quién debe pagar un costo adicional, especialmente dentro de un área metropolitana en la que las fronteras jurisdiccionales no coinciden con la vida cotidiana de sus habitantes.
Una discusión que atraviesa a todo el AMBA
El planteo de Saredi se inscribe en una problemática más amplia: la falta de coincidencia entre las jurisdicciones políticas y la dinámica real del Área Metropolitana de Buenos Aires.
El AMBA funciona como una región integrada en materia laboral, educativa, sanitaria, comercial y de transporte. Miles de personas viven en una jurisdicción, trabajan en otra, estudian en una tercera y utilizan servicios distribuidos entre distintos municipios y la Ciudad.
Por eso, cualquier modificación en los sistemas de transporte puede tener consecuencias que exceden los límites administrativos.
La propia Red SUBE fue diseñada bajo ese concepto de integración. El sistema oficial establece que los usuarios pueden realizar combinaciones dentro de una ventana de tiempo determinada y acceder a descuentos según el número de viajes realizados.
El cambio aplicado a la combinación tren-subte vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca de cómo deben financiarse y organizarse los servicios de transporte de una región metropolitana en la que millones de personas se desplazan diariamente entre jurisdicciones.
“Buenos Aires es la Capital de todos los argentinos”
Saredi también llevó su cuestionamiento al terreno histórico e institucional.
El dirigente recordó que la Ciudad de Buenos Aires tiene una particularidad que la diferencia de cualquier otra jurisdicción: es la Capital de la República Argentina.
Desde esa perspectiva, consideró que no debería construirse una relación de “porteños” frente a “los de afuera”, porque la Ciudad concentra actividades, instituciones y servicios que tienen alcance nacional.
“Buenos Aires no es una ciudad aislada del resto del país. Es la Capital de todos los argentinos”, sostuvo.
En su análisis, la historia de la Ciudad también está estrechamente vinculada con la Provincia de Buenos Aires y con el proceso mediante el cual la ciudad fue federalizada para convertirse en sede de las autoridades nacionales.
Por ese motivo, Saredi cuestionó que la autonomía porteña pueda utilizarse como argumento para establecer una diferenciación permanente entre quienes tienen domicilio en CABA y quienes llegan diariamente desde el territorio bonaerense.
Trabajar, estudiar, atender y producir
El dirigente puso especial énfasis en la dimensión laboral del conflicto.
Según su planteo, quienes cruzan diariamente la General Paz no lo hacen solamente como pasajeros o visitantes ocasionales. Son trabajadores que participan activamente de la economía porteña.
Son quienes atienden a los pacientes en hospitales, enseñan en las escuelas, cuidan edificios, preparan alimentos en restaurantes, realizan tareas de limpieza, conducen servicios, atienden comercios y desarrollan múltiples actividades indispensables para el funcionamiento cotidiano de la Ciudad.
“Los bonaerenses no son extranjeros en Buenos Aires”, sostuvo Saredi, al cuestionar cualquier política que establezca diferencias basadas exclusivamente en el domicilio.
La definición busca instalar una discusión política de fondo: si el Área Metropolitana funciona como una unidad económica y social, las políticas públicas deberían contemplar esa integración.
Un nuevo capítulo en la disputa por la “prioridad porteña”
La controversia por el transporte se suma así a otras discusiones recientes sobre el vínculo entre CABA y el Conurbano.
El Gobierno de Jorge Macri ha defendido la idea de priorizar a los residentes porteños en determinados servicios y espacios, mientras que sus críticos advierten que ese criterio puede profundizar las diferencias dentro de una región metropolitana profundamente interdependiente.
En este contexto, Saredi volvió a posicionarse contra esa concepción y reclamó una mirada que tenga en cuenta la realidad cotidiana de quienes cruzan permanentemente de una jurisdicción a otra.
El dirigente, que actualmente ocupa la Secretaría de Planificación Operativa de La Matanza y cuenta con experiencia como diputado nacional y concejal, viene planteando en distintos ámbitos la necesidad de fortalecer una visión federal y metropolitana de los problemas públicos.
Su crítica a la política porteña se inscribe, además, en una agenda política que ya había abordado cuestiones vinculadas con el federalismo, la distribución de recursos y la relación entre la Provincia de Buenos Aires y el resto del país.
La pregunta que deja abierta el debate
Más allá del valor puntual del descuento eliminado, el planteo de Saredi apunta a una cuestión que atraviesa diariamente a millones de personas: ¿hasta dónde pueden llegar las diferencias entre jurisdicciones cuando ambas forman parte de una misma realidad metropolitana?
Para el dirigente, la respuesta debería contemplar que quienes llegan desde el Conurbano no son simples visitantes.
Son trabajadores que ingresan todos los días para sostener actividades esenciales de la Ciudad.
Por eso, su cuestionamiento a Jorge Macri no se limita al costo adicional que representa el nuevo esquema de transporte. Saredi considera que la discusión plantea una definición política mucho más profunda sobre el vínculo entre CABA, la Provincia de Buenos Aires y el conjunto de los argentinos.
“La Ciudad puede ser autónoma, pero no deja de ser la Capital Federal de todos”, sintetizó el dirigente, al reclamar que las políticas porteñas contemplen la realidad de una región que, en los hechos, funciona como un territorio integrado.