El ex Diputado Nacional (MC) y actual funcionario de gobierno en La Matanza, Miguel Saredi, planteó la necesidad de revisar el esquema de concentración política, económica y poblacional que atraviesa a la Provincia de Buenos Aires. Junto con Luis Gotte trabaja en una propuesta que apunta a fortalecer el interior bonaerense, desarrollar ciudades intermedias y trasladar el eje político hacia el oeste provincial.

La organización territorial de la Provincia de Buenos Aires vuelve a quedar en el centro del debate a partir de una propuesta que busca cuestionar la histórica concentración de decisiones y oportunidades alrededor de la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana.
En ese contexto, Miguel Saredi, sostiene que el futuro del país requiere profundizar el federalismo y que, en el caso bonaerense, resulta necesario avanzar hacia una distribución más equilibrada del poder, la población, la infraestructura y las posibilidades de desarrollo.
El planteo forma parte de un trabajo que Saredi desarrolla junto con Luis Gotte, en el que se analiza la posibilidad de trasladar el eje político de la Provincia hacia el oeste bonaerense. La iniciativa pretende abrir una discusión que exceda la ubicación física de una capital y permita debatir un nuevo modelo de organización territorial.
Una mirada crítica sobre la concentración porteña
Para Saredi, la problemática actual tiene profundas raíces históricas. La federalización de la Ciudad de Buenos Aires, concretada en 1880, modificó definitivamente la relación entre la Nación y la Provincia y llevó posteriormente a la creación de La Plata como capital bonaerense.
La ciudad fue fundada en 1882 precisamente como consecuencia de la necesidad de contar con una capital provincial luego de la federalización de Buenos Aires. Desde entonces, La Plata se convirtió en sede de las instituciones políticas y administrativas de la Provincia.
Sin embargo, más de un siglo después, Saredi considera necesario volver a analizar si la estructura territorial vigente responde a las necesidades actuales de los bonaerenses.
Desde su perspectiva, la concentración histórica alrededor del puerto de Buenos Aires terminó condicionando el desarrollo de numerosas regiones de la Provincia. El problema, según plantea, no debe interpretarse únicamente desde una perspectiva administrativa, sino como una cuestión vinculada con el modelo de desarrollo nacional y provincial.
“No es contra la Ciudad de Buenos Aires ni contra La Plata”
Uno de los aspectos que Saredi busca diferenciar es que la propuesta no representa una disputa contra la Ciudad de Buenos Aires ni contra la capital bonaerense.
El objetivo, según explica, consiste en analizar las consecuencias de un modelo centralizado que durante décadas concentró decisiones económicas, políticas y estratégicas en una zona determinada del territorio.
En ese sentido, la discusión sobre una eventual reubicación del eje político bonaerense sería, para sus impulsores, una herramienta para pensar una provincia diferente.
La propuesta apunta a que el desarrollo territorial tenga como principales referencias la producción, las economías regionales, la infraestructura, el trabajo y las capacidades propias de cada zona, en lugar de depender fundamentalmente de la proximidad con el principal centro político y portuario del país.}

El AMBA y las desigualdades territoriales
Otro de los ejes del planteo es la relación entre la Ciudad de Buenos Aires y los municipios bonaerenses que integran el AMBA.
Saredi sostiene que es necesario terminar con las diferencias estructurales que existen dentro de una misma región metropolitana y avanzar hacia un esquema en el que los habitantes del conurbano puedan acceder a oportunidades y servicios en condiciones más equilibradas.
La cuestión abarca distintos aspectos: infraestructura, transporte, seguridad, salud, educación, empleo, vivienda y planificación urbana.
Desde esta perspectiva, el desarrollo de la Provincia no debería limitarse al crecimiento de los grandes centros urbanos, sino incorporar una estrategia de desconcentración que permita generar nuevas oportunidades en ciudades del interior.
El papel estratégico de las ciudades intermedias
Para Saredi, uno de los instrumentos para alcanzar ese objetivo es fortalecer las ciudades intermedias.
En su análisis aparecen localidades como Saladillo, Trenque Lauquen, Chivilcoy, Pehuajó, Olavarría y Bragado, entre otras, como posibles protagonistas de un proceso de reorganización territorial.
Estas ciudades cuentan con estructuras productivas, educativas, comerciales y de servicios que podrían ser potenciadas para generar empleo y evitar que la población tenga que trasladarse hacia los grandes centros urbanos en busca de oportunidades.
La propuesta también destaca el papel de Junín, junto con Tandil y Bahía Blanca, como parte de un posible eje estratégico para favorecer un desarrollo más equilibrado de distintas regiones bonaerenses.
El objetivo sería consolidar una red de ciudades capaces de articular producción, logística, educación, servicios e infraestructura, reduciendo progresivamente la excesiva concentración existente en el área metropolitana.
Del puerto hacia la producción
Uno de los conceptos centrales de la mirada de Saredi es la necesidad de modificar el punto de referencia desde el cual se piensa la Provincia.
En términos simbólicos, plantea dejar de organizar el territorio exclusivamente alrededor del puerto y comenzar a hacerlo a partir de su capacidad productiva.
La Provincia de Buenos Aires posee una enorme diversidad económica y geográfica: producción agropecuaria, industria, actividad portuaria, comercio, servicios, minería, turismo y economías regionales.
Para el ex Diputado Nacional (MC) y actual funcionario de gobierno en La Matanza, esa diversidad debería reflejarse también en la distribución de las decisiones políticas y en la planificación de las inversiones públicas.
El desafío, entonces, no sería simplemente construir una nueva sede administrativa, sino modificar la lógica de planificación territorial.
Una propuesta que busca abrir el debate
La posibilidad de trasladar el eje político bonaerense constituye una discusión de gran complejidad institucional y económica. Implicaría analizar infraestructura, comunicaciones, organismos públicos, inversiones y relaciones entre los distintos niveles del Estado.
Por ese motivo, la propuesta que impulsan Saredi y Gotte busca instalar una discusión más amplia sobre el futuro de la Provincia.
La pregunta de fondo es cómo organizar una provincia de enorme extensión territorial, con más de un centenar de municipios y realidades productivas y sociales profundamente diferentes.
En ese escenario, Miguel Saredi, sostiene que fortalecer el federalismo también implica equilibrar el territorio bonaerense.
El planteo propone darle mayor protagonismo al interior, desarrollar ciudades intermedias y generar nuevos polos de crecimiento capaces de desconcentrar población y actividad económica.
Más allá de la discusión sobre dónde debería ubicarse una eventual nueva capital, la iniciativa coloca sobre la mesa un debate de fondo: qué modelo de Provincia de Buenos Aires se pretende construir para las próximas décadas y cómo distribuir de manera más equilibrada las oportunidades entre el AMBA y el interior bonaerense.